Calculadora de dosis de quelato de hierro

El hierro es un nutriente esencial para el desarrollo de las plantas, ya que participa en la formación de la clorofila y en numerosos procesos metabólicos. Sin embargo, en suelos alcalinos o calcáreos, el hierro se vuelve insoluble y las plantas no pueden absorberlo adecuadamente, provocando deficiencias como la clorosis férrica, que afecta el crecimiento y la producción de los cultivos.

Para corregir esta carencia, se utilizan quelatos de hierro, formulaciones diseñadas para mantener el hierro en una forma estable y asimilable por la planta. No obstante, una aplicación incorrecta puede resultar en ineficiencia, desperdicio de producto y un alto costo, por lo que es crucial calcular la dosis exacta según las necesidades del cultivo y el sistema de riego.

Nuestra Calculadora de dosis de quelato de hierro te ayuda a optimizar la fertilización, asegurando que la cantidad aplicada sea precisa y eficiente. Con esta herramienta, podrás mejorar la absorción del hierro en tus cultivos, reducir costos y evitar problemas derivados del exceso o la falta de este micronutriente clave. Maximiza el rendimiento de tu riego y fertilización con cálculos exactos y adaptados a tu situación agronómica.

🌿 Herramienta agronómica

Calculadora de dosis de quelato de hierro EDDHA

Calcula la cantidad exacta de quelato de hierro necesaria para alcanzar la concentración de Fe deseada en tu solución de riego, en función de la riqueza del producto y el volumen de agua.

⚗️ Parámetros del cálculo
Introduce un valor válido mayor que 0 (máx. 1 decimal).
Introduce un porcentaje válido entre 0 y 100.
Riquezas habituales — pulsa para rellenar
3% Fe 4,2% Fe 6% Fe 7% Fe 7,2% Fe
Introduce un volumen válido mayor que 0.
Dosis de quelato necesaria
Fe aportado
Concentración final
Riqueza del producto
Volumen tratado

⚠️ Resultado orientativo. Consulta siempre la ficha técnica del producto y adecua la dosis a las necesidades del cultivo y al análisis foliar o de suelo.

Cómo funciona esta calculadora de quelato de hierro

Aunque muchos productores utilizan el quelato de hierro en aplicaciones esporádicas y a grandes concentraciones, existen cultivos donde se trabajan soluciones nutritivas milimétricas y se aplica el hierro de manera continua durante todo el ciclo de cultivo. Para estos casos, viene bien esta herramienta para permitir dosificar correctamente el quelato de hierro según el volumen de agua de riego.

Para ello, necesitamos conocer:

Necesidades de hierro de las plantas (mg/L o ppm)

Aunque depende del tipo de cultivo, varios autores propusieron una relación idónea de micronutrientes en términos generales. En esta tabla resumimos dichas necesidades.

MicroelementosFeMnCuZnBMo
ppm (mg/L)1,5-20,80,060,150,40,05

Para el caso del hierro, las necesidades medias se encuentran entre 1,5-2 ppm (mg/L). Para un cultivo que consuma 4.000 m3 de agua de riego, hablamos de 6-8 kg de quelato de hierro por ciclo de cultivo. Dependiendo del tipo de suelo, especialmente aquellos suelos alcalinos con baja respuesta del hierro, probablemente haya que aumentar las dosificaciones hasta 2,5-4 ppm de hierro.

Volumen de agua de la aplicación

Para la aplicación del quelato de hierro necesitamos inyectarlo en un sistema de riego. Como la solubilidad del quelato de hierro es bastante baja, necesitamos un volumen de agua bastante grande y un tiempo mínimo de inyección que permita ser introducido en todo el sistema de riego.

Si desconoces qué cantidad de agua necesitas, puedes calcularlo a partir de nuestra herramienta de caudal de riego.

Ventajas de la aplicación de hierro en continuo

La aplicación continua de hierro en los cultivos, frente a aplicaciones esporádicas de mayor concentración, tiene varias ventajas significativas, especialmente en sistemas de riego tecnificado como el fertirriego.

1. Mayor eficiencia en la absorción

El hierro aplicado de manera continua se mantiene disponible en el suelo en concentraciones bajas pero constantes, lo que favorece su absorción por las plantas y reduce el riesgo de precipitación, especialmente en suelos alcalinos.

Se evita la saturación momentánea de hierro en el sustrato, que podría no ser aprovechada completamente por las raíces.

2. Reducción de pérdidas por precipitación

En suelos con pH alto, el hierro aplicado en grandes cantidades tiende a precipitarse rápidamente en forma de compuestos insolubles (como óxidos o hidróxidos de hierro). Una aplicación continua minimiza este problema al mantener niveles manejables y biodisponibles.

3. Evita el estrés nutricional

La disponibilidad constante de hierro previene periodos de carencia entre aplicaciones, lo que asegura un desarrollo uniforme de las plantas y evita síntomas de clorosis férrica.

4. Mejor distribución en el sistema radicular

El riego continuo permite que el hierro alcance de manera uniforme todo el volumen del sustrato o suelo, garantizando que las raíces tengan acceso constante al micronutriente.

5. Prevención de fitotoxicidad

Aplicaciones esporádicas con concentraciones altas pueden causar toxicidad en la planta, especialmente si el hierro no está adecuadamente distribuido. La aplicación continua reduce este riesgo al suministrar cantidades pequeñas y controladas.

6. Compatibilidad con otros nutrientes

La aplicación continua facilita la integración con otros fertilizantes en el sistema de fertirrigación, permitiendo un balance nutricional adecuado sin antagonismos significativos.

Scroll al inicio