Fertilizantes agrícolas: ¿conoces todas las opciones?

Tipos de fertilizantes agricolas

Buscar el fertilizante adecuado para nuestro cultivo puede ser una auténtica locura si no tenemos una mínima idea de su composición y clasificación.

Aunque comúnmente se asocia el nitrógeno para la brotación, el fósforo para la floración y formación de raíces, y el potasio para maduración, el mundo de los fertilizantes es mucho más complejo de lo que podemos pensar.

En este artículo queremos realizar una clasificación de los fertilizantes agrícolas que podemos encontrarnos en el mercado, así como las concentraciones y dosis habitualmente recomendadas.

Tipos de fertilizantes que puedes encontrar

La clasificación de un fertilizante se puede realizar de muchas maneras. Puede ser sólido (blending, complejo, pelets) líquido o incluso en forma de suspensión o gel, como recientemente podemos encontrar en el mercado.

Pero esto no acaba aquí, ya que también se puede clasificar por su composición, por su origen, por su uso principal, etc. Vamos a hacer un breve repaso de cada una de las opciones que tenemos disponibles de fertilizantes agrícolas para aclarar las ideas.

Por su origen: orgánicos o inorgánicos

Fertilizantes organicos

Un fertilizante o abono, como tradicionalmente se conoce, se clasifica inicialmente por su origen. Puede ser inorgánico u orgánico. No hay más. La separación de conceptos se realiza de la siguiente forma:

  • Fertilizante inorgánico: origen mineral procedente de mina o salitre, ya sea de forma natural o con procedimientos físico químicos de transformación.
  • Fertilizante orgánico: fertilizante que procede de la transformación de restos vegetales o animales, ya sea de estiércol o compost, fermentación de restos vegetales, aminoácidos, extractos húmicos ricos en carbono, etc.

En este punto, no hay que confundir inorgánico con artificial. Nada hay más natural que la obtención de cloruro potásico del mar muerto por un proceso tan simple como la filtración. Sin embargo, su origen es inorgánico, ya que no se encuentran cantidades altas de componentes orgánicos, como el carbono.

Los fertilizantes orgánicos suelen ser mucho más amigables con el entorno, ya que no aportan excesiva conductividad (sales), no tienen peligros de manipulación o almacenamiento y suelen fomentar el desarrollo natural de la microbiología natural del suelo.

Por contra, la mayoría de ellos suelen ser menos activos y disponibles para la planta, necesitando un proceso de transformación (generalmente con la actividad de bacterias en el suelo) para aumentar su disponibilidad y absorción por la planta, como el nitrógeno orgánico.

Por su estado físico: sólidos, líquidos o geles

Una clasificación sencilla, pero necesaria, es la de distinguir un fertilizante líquido de un fertilizante sólido. Éste último suele ser mucho más concentrado que el primero, pero requiere solubilizarse previamente antes de su aplicación.

Si lo compramos líquido, generalmente las fábricas suelen concentrar el fertilizante por encima de nuestras posibilidades, por lo que si valoramos reducir nuestra mano de obra y manejo, esta alternativa es más eficaz. Por contra, si no tenemos problemas de almacenamiento y queremos preparar nosotros mismos nuestra fórmula, los fertilizantes sólidos son la mejor alternativa.

Actualmente existen novedades en el mercado como son las suspensiones, que no dejan de ser soluciones líquidas ultraconcentradas donde se sustituye el agua por agentes tensioactivos y floculantes que mantienen el sólido en un estado de suspensión.

Por otro lado, también existen soluciones en base a gel, en un estado más sólido que las suspensiones (mayor concentración), donde también se utilizan tensioactivos y componentes que mantienen en un estado de gel denso, como si fuese una mermelada, pero perfectamente soluble en agua-

Fertilizante solido berenjena

Según la legislación

Si clasificamos los fertilizantes según la legislación, por ejemplo la europea (CE 2003/2003 y 2019/1009), la distinción se realiza en función de diferentes familias y componentes implicados.

Esta clasificación se realizaría de la siguiente manera:

  • Abonos inorgánicos simples con elementos nutrientes primarios
    • Abonos nitrogenados: en su composición, únicamente existe nitrógeno.
    • Abonos fosfatados: en su composición únicamente existe fósforo.
    • Abonos potásicos: en su composición únicamente existe el potasio.
  • Abonos inorgánicos compuestos con elementos nutrientes primarios
    • Abonos NPK: mezcla de nitrógeno, fósforo y potasio
    • Abonos NP: mezcla de nitrógeno y fósforo.
    • Abonos NK: mezcla de nitrógeno y potasio.
    • Abonos PK: mezcla de fósforo y potasio.
  • Abonos inorgánicos con elementos nutrientes secundarios
    • Mezclas con magnesio, calcio y otros componentes distintos a NPK
  • Abonos inorgánicos que contienen micronutrientes
    • Micronutrientes individuales
    • Mezclas de micronutrientes

Por otra parte, cada país cuenta con su propia legislación. En el caso de la española, se incluyen los fertilizantes agrícolas de procedencia orgánica u órgano mineral, así como los fertilizantes especiales, considerados así porque agrupan aminoácidos, extracto húmico, algas marinas y, actualmente, algún tipo específico de microorganismo.

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