Fusarium: guía de esta enfermedad radicular

Fusarium es un género de hongos que afecta a multitud de plantas, incluyendo árboles, cereales y plantas hortícolas. Esta enfermedad fúngica puede provocar un gran daño a las plantas, tanto desde el punto de vista físico como nutricional. Pueden ser fácilmente transmitido por agua o por contacto físico entre raíces de plantas infectadas.

La fusariosis, como también es conocida, es una de las principales enfermedades fúngicas que afectan a los cultivos agrícolas, y se caracteriza por el desarrollo de manchas marrones o anillos en la superficie de los tallos de la planta, hojas y frutas. Esto puede afectar significativamente el rendimiento del cultivo, resultando en una disminución notable en la producción.

En este artículo te hacemos una guía completa para identificar si tu cultivo está siendo afectado y algunas medidas preventivas y curativas para realizar un buen tratamiento de Fusarium.

¿Qué provoca Fusarium en las plantas?

La enfermedad causada por el género Fusarium en las plantas, comúnmente conocida como «marchitez por Fusarium» o «podredumbre de raíces por Fusarium», es una patología de considerable importancia en la agricultura y horticultura. Esta enfermedad es provocada por varias especies de hongos del género Fusarium, que son patógenos de suelo y afectan una amplia gama de cultivos.

El agente patógeno de plantas Fusarium causa una de las enfermedades más habituales en el sistema radicular, pero que causa síntomas visibles prácticamente en toda la parte área: hojas, brotes completos, flores y frutos.

El hongo asciende por el suelo, introduciéndose en el sistema vascular y bloqueando la circulación de la savia. Por ello, los primeros síntomas visuales se observan en las hojas, tornándose de color amarillo y marchitándose con cierta rapidez. Para diferenciar Fusarium de otras plantas, inicialmente este hongo puede afectar solo a una parte de la planta, extendiéndose posteriormente al resto. Algo parecido a lo que hace Verticilium.

Si cortamos el tallo afectado, es probable que encontremos el haz vascular central de color marrón, señal del avance de la enfermedad y el bloqueo general de circulación de savia.

En plantas hortícolas, es común observar la pérdida de turgencia de todos los tallos, con un síntoma parecido al del estrés por falta de agua. De hecho, muchas veces aportar más agua agrava el problema.

Fusarium oxysporum en pimiento
Fusarium oxysporum en cultivo de pimiento. Fuente: University of Florida.

En el caso de la foto, el avance de Fusarium sobre la planta es completo, originando una marchitez total con bordes cloróticos en algunas hojas, que se secan rápidamente, como se puede observar en la parte basal de la planta.

Condiciones ideales para el desarrollo de la enfermedad

El hongo Fusarium se desarrolla de forma óptima bajo temperaturas cálidas, a partir de 25 ºC. Los suelos ácidos, con un pH inferior a 6,5, muestran unas condiciones mejores para el desarrollo del hongo. Otro grupo de Fusarium, como F. Oxysporum cucumericum o lycopersici puede actuar con temperaturas más frías, incluso por debajo de los 20 ºC.

La enfermedad avanza con mayor rapidez en suelos con alto contenido en humedad, no en entornos saturados pero sí con una humedad superior al 10%, propio de sistemas intensivos de fertirrigación.

Un resumen general de las condiciones óptimas para el desarrollo de Fusarium en la mayoría de cultivos son las siguientes:

  1. Temperatura: la mayoría de las especies de Fusarium son mesófilas, con un rango óptimo de desarrollo entre 25°C y 30°C. Algunas especies pueden ser activas en un rango más amplio de temperaturas.
  2. Humedad y riego: el exceso de humedad en el suelo favorece la infección, especialmente en condiciones de mal drenaje. La alta humedad relativa alrededor de la planta también es un factor de riesgo.
  3. Tipo de suelo: los suelos con pH neutro a ligeramente ácido son más propensos a la infección por Fusarium. La estructura y textura del suelo también influyen, siendo los suelos pesados y mal drenados más susceptibles.
  4. Presencia de plantas huéspedes: Fusarium spp. es más prevalente en suelos donde se han cultivado previamente plantas susceptibles. La rotación de cultivos con especies no susceptibles puede reducir la población del patógeno en el suelo.
  5. Lesiones radiculares: las raíces dañadas por herramientas, plagas o nematodos son más susceptibles a la infección por Fusarium.

¿Cómo se combate el hongo Fusarium?

La clave frente al hongo Fusarium es la prevención, ya que es complicado de eliminar por la rapidez de los síntomas, especialmente en el trasplante, causando Damping off, y en suelos con bastante humedad y temperaturas atmosféricas cálidas.

Como el hongo se distribuye por el suelo y afecta inicialmente a las raíces, mantener un suelo vivo rico en microbiología es fundamental para que se propague con facilidad, así como evitar el monocultivo y seleccionar especies resistentes.

Algunas medidas preventivas para evitar la aparición de la enfermedad:

  • Mantener un suelo rico en materia orgánica y rico en microbiología
  • Controlar la humedad del suelo.
  • Evitar aportes excesivos de nitrógeno.
  • Reducir cualquier tipo de estrés en la planta.
  • Oxigenar el medio de forma continua.
Fusarium en cultivo de fresa
Fusarium en cultivo de fresa. Fotografía: Steven Koike (UCCE).

Productos de control de la enfermedad

El uso de diferentes formas de cobre y materias activas puede prevenir y controlar la enfermedad. Algunas de estas materias son las siguientes, sujetas a revisión continua por la Unión Europea y los organismos registradores:

  • AZOXISTROBIN
  • CAPTAN
  • FOLPET
  • METCONAZOL
  • FLUDIOXONIL
  • TEBUCONAZOL
  • IMAZALIL
  • PROTIOCONAZOL
  • BROMUCONAZOL

Control biológico de Fusarium

Cada vez más tenemos un mayor listado de soluciones biológicas para prevenir la enfermedad. Algunas de las autorizadas actualmente son las siguientes:

  • GLIOCLADIUM CATENULATUM (CEPA J1446): aplicación en invernadero en inmersión a dosis de 50-100 kg/ha, realizando 1-3 aplicaciones a intervalos de 4-6 semanas.
  • BACILLUS SUBTILIS (CEPA QST 713): dosis de 3 L/ha
  • TRICHODERMA ATROVIRIDE (CEPA I-1237)
  • TRICHODERMA ASPERELLUM (CEPA T25)
  • BACILLUS AMYLOLIQUEFACIENS

Otras alternativas frente a Fusarium

Solarización

El género Fusarium incluye varias especies de hongos, y su resistencia al calor puede variar. En general, Fusarium no es extremadamente termorresistente, pero algunas especies pueden sobrevivir a temperaturas relativamente altas, especialmente en forma de esporas. Ten en cuenta que no todas las especies de Fusarium pueden ser eliminadas completamente mediante solarización. Además, la efectividad disminuye a mayor profundidad del suelo.

Preparación del Terreno:

  • Limpieza: elimina residuos de cultivos, piedras y malezas del suelo.
  • Labranza: arar o remover el suelo para romper terrones y mejorar la uniformidad. Esto facilita un calentamiento más uniforme.

Riego del Suelo: riega el suelo hasta saturarlo. La humedad conduce y retiene mejor el calor, lo que aumenta la eficacia de la solarización.

Colocación de la lámina plástica: utiliza plástico transparente, preferiblemente con un grosor de 1 a 2 milímetros. El plástico transparente permite una mayor penetración de los rayos solares. Entierra los bordes del plástico para sellar el calor y evitar la fuga de humedad. El plástico debe quedar en contacto directo con el suelo para maximizar la transferencia de calor.

Duración de la solarización: la duración recomendada es de 4 a 6 semanas durante los meses más calurosos del año. La eficacia depende de la intensidad solar, la duración del día y las condiciones climáticas.

Monitoreo de temperaturas: coloca termómetros a diferentes profundidades para asegurarte de que el suelo alcance temperaturas letales para los patógenos (al menos 45°C a una profundidad de 15-20 cm).

Agua oxigenada (peróxido de hidrógeno)

El uso de agua oxigenada (peróxido de hidrógeno) como tratamiento de choque para combatir infecciones por Fusarium en plantas es una estrategia que se ha investigado y utilizado en ciertas circunstancias. El peróxido de hidrógeno actúa como un oxidante fuerte y puede ayudar a matar patógenos, incluidos hongos como Fusarium, y desinfectar el suelo o las herramientas. Sin embargo, es crucial usarlo correctamente para evitar daños a las plantas y al suelo.

Concentración de agua oxigenada (peróxido de hidrógeno): las dosis para la desinfección del suelo suelen variar entre 25 ppm y 100 ppm (equivalentes a 25 mg/L a 100 mg/L de H2O2), dependiendo de la severidad de la infección y la sensibilidad del patógeno.

1 comentario en «Fusarium: guía de esta enfermedad radicular»

  1. Me ha diezmado sequuollas de más de 2o metros.abetos y pinos centenarios. Haciéndoles emarronar la hoja .y posterior pérdida .que me recomiendan? para tratar de evitar que continúe en otros abetos s de menor porte. Que estoy viendo marronesr.gracias un cordial saludo

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