El cultivo de cannabis ha ganado un protagonismo notable en los últimos años, tanto a nivel medicinal como recreativo. A medida que se ha ido levantando la prohibición en varios países y se ha incrementado la aceptación pública, se ha generado un creciente interés en la optimización de las técnicas de cultivo para obtener plantas más saludables y productivas. Entre las numerosas variables que influyen en el desarrollo de las plantas de cannabis, el uso de fertilizantes se destaca como una práctica fundamental para lograr resultados exitosos.
Los fertilizantes desempeñan un papel crucial en la provisión de nutrientes esenciales que las plantas necesitan para su crecimiento y desarrollo óptimos. Estos compuestos, ricos en macronutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio, así como en micronutrientes vitales como zinc, hierro y magnesio, actúan como el combustible que impulsa el metabolismo y la formación de estructuras vegetales saludables. El cannabis, al ser una planta vigorosa y de rápido crecimiento, requiere una nutrición adecuada y equilibrada para alcanzar su máximo potencial.
En este artículo, exploraremos en detalle la importancia del uso de fertilizantes en el cultivo de cannabis como los que puedes encontrar en Tecnocultivo y cómo pueden contribuir a la mejora de la calidad de las plantas y el aumento de su rendimiento. Analizaremos los diferentes tipos de fertilizantes disponibles en el mercado, desde los orgánicos hasta los sintéticos, y evaluaremos sus ventajas y consideraciones específicas para el cultivo de cannabis. Además, también abordaremos las mejores prácticas para la aplicación de fertilizantes, incluyendo las dosis adecuadas, el momento oportuno y los métodos de aplicación más efectivos.
Cómo elegir el tipo de fertilizante adecuado según la fase en la que se encuentre el cultivo
Potenciar el desarrollo de raíces
La fase de trasplante destaca por tener una planta de pequeñas dimensiones y bastante sensible a los fenómenos atmosféricos y a la salinidad de los fertilizantes. Como el sistema radicular es muy pequeño, el aporte de fertilizantes debe ser muy reducido, dando prioridad a elementos como el nitrógeno y el fósforo. En general, se recomienda no aplicar fertilizantes de alta conductividad que, generalmente, suelen ser de procedencia mineral o inorgánica. Esto es debido a que las raíces son sumamente sensibles a cambios en el sustrato, especialmente por acumulación de sales. Aunque es una fase crítica, es recomendable empezar con el uso de fertilizantes si el sustrato no aporta ningún o casi ningún nutriente, como fibra de coco, perlita, vermiculita, etc.
Fertilizantes orgánicos:
- Extracto húmico, compost líquido o humus de lombriz: favorecen el enriquecimiento del suelo, el desarrollo de la raíz y bloquean sales.
- Aminoácidos: aportan energía al cultivo y estimulan el aumento de la longitud de las raíces.
- Extractos de algas marinas: aportan azúcares, polisacáridos y reguladores del crecimiento que potencial el sistema radicular, favoreciendo el aumento en el número de raíces.
Fertilizantes inorgánicos:
- NPK 13-40-13: con alto contenido en fósforo.
- Fosfato monoamónico: fósforo con nitrógeno amoniacal, fácilmente absorbible por las plantas.
- Nitrato amónico: aporta 2 formas diferentes de nitrógeno (nítrico + amoniacal).
Desarrollo de hojas y brotes
En esta etapa, buscamos un rápido desarrollo de la planta, especialmente de la parte aérea. Buscamos generar nuevos brotes y hojas para construir una buena arquitectura de la planta, previo a la salida de yemas y flores. Es la base de todo cultivo productivo, generando una planta fuerte, vigorosa y sana que permite acumular suficientes azúcares de la fotosíntesis para cuando se forman las yemas y las flores.
Fertilizantes orgánicos:
Podemos fomentar el desarrollo de nuevos brotes y hojas, así como aumentar su longitud y grosor, a partir de la aplicación de los siguientes productos. Muchos de ellos pueden aplicarse por vía foliar (con pulverizador), acelerando el proceso en comparación con la aplicación en riego, aunque también está recomendada cuando no se desea aumentar en exceso la humedad ambiental.
- Aminoácidos: una combinación heterogénea de diferentes aminoácidos aumenta la tasa fotosintética del cultivo y genera más energía a la planta para producir hojas y brotes nuevos.
- Extractos de algas marinas: aportan reguladores naturales del crecimiento, como auxinas, citoquininas y giberelinas, indispensables para la diferenciación de tejidos.
Fertilizantes minerales:
- NPK 15-5-5
- Nitrato cálcico: para aportar calcio.
- Micronutrientes: evitan carencias de microelementos, con especial importancia por el hierro.
En los casos donde se desee fomentar la maduración y no se quiera aplicar nitrógeno, la combinación de fósforo y potasio (PK) es altamente recomendable. El fósforo ayuda a fabricar azúcares, y el potasio participa en numerosos procesos enzimáticos y regula la humedad de la planta.
Etapa de floración y producción
Para que ocurra la floración, la planta necesita sintetizar más contenido en compuestos de carbono (azúcares y aminoácidos). Por ello, habitualmente se recomienda reducir la concentración de nitrógeno para evitar que la planta siga emitiendo más brotes y hojas y se centre en los órganos productivos. De ahí que sea importante aumentar la concentración de nutrientes como fósforo, potasio y, entre micronutrientes, el boro, ya que favorece el transporte de estos azúcares o fotoasimilados.
Fertilizantes orgánicos:
Complejos naturales de algas marinas (con azúcares, vitaminas y fitohormonas naturales) o aminoácidos, aplicados generalmente en aplicación foliar
- Extractos húmicos, en especial el ácido fúlvico, por su capacidad de ser asimilado por la planta.
- Sacáridos y polisacáridos
- Extractos de algas marinas
- Aminoácidos
Fertilizantes inorgánicos:
- NPK 5-10-10 o parecido, con mayor contenido en fósforo y potasio
- Complejos de micronutrientes, con especial importancia en boro y molibdeno.