Ficus ginseng: guía de cuidados y mantenimiento

El mundo de los ficus abarca un gran número de especies interesantes por su capacidad para adaptarse al cultivo de interior y exterior. De entre todos ellos, una especie muy conocida es Ficus ginseng. Esta especie, también conocida científicamente como Ficus microcarpa está adaptada al cultivo en bonsáis.

En esta guía te vamos a dar a conocer las principales características y cuidados de esta planta, con consejos sobre su mantenimiento, como mantener este bonsái y algunos problemas que puede aparecer durante su desarrollo.

Características de Ficus ginseng

La denominación más conocida de esta planta es Ficus ginseng, aunque también tiene nombres comunes como higuera de Bengala, laurel de Indias o Ficus retusa.

El género Ficus engloba un gran volumen de plantas, cuyo origen está situado en toda la amplia zona del continente asiático, especialmente en la zona sur y sureste.

Sin embargo, hoy en día está extendido en una gran variedad de países, entre los que se incluyen España, donde se ha adaptado muy bien en zonas del mediterráneo y cercanas a la costa.

Ficus ginseng es un árbol perenne, de ahí que mucha gente se haya aventurado a su cultivo como planta de interior, ya que mantiene durante todo el año sus hojas carnosas y verdes. El árbol puede alcanzar con el paso de muchos años hasta 15 metros de altura.

Debido a su lento crecimiento, mucha gente la utiliza como bonsái, donde plataformas como Ikea la han puesto de moda y se puede adquirir ejemplares con precios muy competitivos.

Bonsái Ficus ginseng

Principales cuidados de Ficus ginseng

Ficus ginseng se utiliza frecuentemente en jardinería, ya que es considerada como una planta resistente y sus cuidados son relativamente fáciles. De hecho, es muy usada en parques y jardines públicos.

Sin embargo, este árbol también ofrece la posibilidad de ser cultivado en interior. Su lento crecimiento permite adaptarlo a las condiciones de temperatura y humedad habituales del interior de casa. Para ello, tendremos que tener en cuenta que la disposición a la luz y el aporte de riego son las tareas más sensibles para su mantenimiento.

Por último, cada vez más se usa como especie para bonsái, especialmente para principiantes, debido a su facilidad de mantenimiento. Aun así, pueden surgir problemas durante su cultivo que te ayudaremos a solucionar al final de este artículo.

Donde ubicar mi Ficus ginseng

Climatología

Los Ficus ginseng están adaptados a zonas donde no hay excesivos cambios bruscos de temperatura. Por ello, en España es común verlo en zonas del mediterráneo, Islas Baleares e Islas Canarias.

Si se cultiva en exterior, hay que protegerlo de heladas, ya que es una especie sensible y detiene su crecimiento cuando la temperatura se encuentra por debajo de los 10 ºC.

Prefiere la ubicación a pleno Sol, ya que es una planta exigente en luz.

En el interior de casa, la mejor ubicación es en una zona iluminada, sin cambios bruscos de temperatura, como puede ser cercano a una ventana, con disposición a los rayos de Sol.

La falta de luz es un problema para el Ficus, ya que puede provocar la caída de hojas y perder el verdor original de las mismas.

A nivel de humedad, debido a su origen en pleno sudeste asiático, prefieren zonas de humedad alta. En casa, de vez en cuando podemos pulverizar la planta de forma foliar, evitando aguas muy calizas para no manchar las hojas.

Sustrato y suelo

El Ficus ginseng cultivado en exterior es exigente en cuanto a la conservación de humedad a nivel de sustrato. Por ello, es recomendable utilizar materiales porosos y que retengan bien el agua, como la turba o materia orgánica.

Estos elementos también permiten oxigenar muy bien las raíces, al contrario de texturas arcillosas y de tamaño muy reducido .

Si el cultivo se realiza para bonsái, las mejores recomendaciones de sustrato son las de la elección de 100% Akadama o 80% Akadama y 20% de grava volcánica.

Riego

El riego de los Ficus es bastante sencillo, aportando agua cuando veamos el sustrato seco. Dicho riego debe ser generoso, por lo que si el cultivo es en macetas, es importante tener un buen sistema de drenaje y un sustrato poroso. Esto permitirá eliminar el agua sobrante y evitar que haya agua estancada, ya que es el principal enemigo de unas raíces sanas.

Para mantener la humedad ambiental, un requisito necesario para la óptima salud de nuestro Ficus ginseng, también es recomendable, al menos 1 o 2 veces a la semana, pulverizar o nebulizar agua con bajo contenido en cal sobre la parte foliar.

Abonado

Durante la primavera y verano, se puede aportar un abono líquido junto con el agua de riego. De forma general, este tipo de fertilizante se suele aplicar cada 2 semanas, a la dosis recomendada por el fabricante. Al final del artículo te ofrecemos algunos productos interesantes para la fertilización del Ficus.

En cultivo de bonsái, es más cómodo utilizar fertilizantes líquidos mezclados con el agua de riego frente a abonos sólidos granulados.

Multiplicación

Aunque obtener una planta joven de Ficus ginseng es bastante económico, también podremos multiplicar una planta, obteniendo toda la genética idéntica de la planta madre, mediante esquejes.  Esta técnica se realiza utilizando los brotes nuevos que se van desarrollando el verano.

Por otra parte, también podemos utilizar la técnica del acodo aéreo, mediante el cual, una rama joven a la que se ha eliminado la corteza se pone en contacto con sustrato húmedo para que genere sus propias raíces. Esta operación, aunque es más complicada que el esquejado, se suele realizar en primavera.

Poda y mantenimiento

Con la poda se regula el desarrollo de la planta, así como se establece una forma particular al árbol. Esta operación se realiza de manera frecuente en el caso del cultivo en bonsái. Suele realizarse durante los meses de primavera y verano, limpiando hojas afectadas o ramas torcidas o cruzadas.

En general, la operación más común del Ficus ginseng es la poda de formación y limpieza de ramas.

Cuidados y multiplicación de Ficus Ginseng

Principales problemas

Es normal que debido a situaciones externas a nosotros o por una mala ejecución de la ubicación de nuestro Ficus o el aporte de agua, surjan problemas. Sin somos precavidos y somos ágiles, todos se pueden solucionar.

Plagas y enfermedades

Ficus ginseng es sensible a algunas plagas y enfermedades, entre las que destacan la cochinilla. En este tipo de insectos dividimos los de cuerpo blando, donde destaca la cochinilla algodonosa, aunque también se puede ver cochinilla acanalada, cuyo cuerpo también de color blanco, abulta bastante sobre los tallos de nuestra planta.

Sobre la madera viva, también pueden aparecer distintos tipos de piojos de cuerpo duro, como piojo rojo (Chrysomphalus dictyospermi) o caparreta negra (Saissetia oleae). El primer caso está compuesto por insectos inmóviles que se pegan como lapas al tronco, de cuerpo aplanado y color rojizo o naranja.

La forma de eliminar este tipo de plagas es mediante pulverización foliar con distintos productos insecticidas. Si quieres utilizar herramientas ecológicas, el jabón potásico también es una buena alternativa, a dosis altas y repitiendo con frecuencia la aplicación hasta eliminar por completo la plaga.

En el caso de bonsái, se puede utilizar un cepillo de dientes viejo empapado en agua con jabón para eliminar por contacto todo este tipo de plagas, especialmente los insectos de caparazón.

En cuanto a enfermedades, solo en situaciones de alta humedad ambiental y sustrato encharcado puede surgir hongos que se aprovechan del Ficus debilitado. Enfermedades de cuello como Phytophthora que bloquean los canales de circulación de savia y secan ramas enteras.

Caída de hojas

La caída de algunas hojas es un proceso normal de reposición del Ficus ginseng. Sin embargo, cuando el volumen de follaje caído es alto, es señal de que algo está ocurriendo y tenemos que intervenir.

La caída de hojas puede deberse a varios factores. Uno de ellos es la falta de luz, que ocasiona desórdenes fisiológicos que producen hormonas del estrés como etileno o ácido abscísico. La solución es ubicar en un entorno con más luz y soleado a nuestro Ficus ginseng, especialmente cercano a una ventana.

Si el ambiente es extremadamente seco, también puede provocar la caída de bastantes hojas, por lo que no te olvides de pulverizar frecuentemente las hojas o utilizar un humidificador

Por último, un encharcamiento del sustrato, con aportes continuos de agua puede provocar asfixia radicular que desemboca en la caída de hojas. Veremos estas hojas débiles y muy flojas, dispuestas hacia bajo por la propia gravedad.

Precio de compra

Es habitual encontrar en multitud de viveros, hipermercados o centros de bricojale (como Ikea), macetas con Ficus macrocarpa dispuestas en forma de bonsái, a un precio muy económico.

En este último establecimiento, podemos encontrar especies jóvenes pero con un tronco bastante desarrollado por entre 8€ y 10€. Encontrarás también opciones con más edad de cultivo y un tronco más abultado por 30 € aproximadamente, en macetas de hasta 22 cm.

Lo que sí es recomendable según los expertos de bonsái es cambiar el sustrato lo antes posible, ya que es una mezcla de fibras y turbas que no aporta nada al cultivo, sustituyéndolo por las recomendaciones que hemos hecho en el apartado de sustrato, más arriba.

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