7 claves del cultivo de acacia de Constantinopla

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Se conoce como árbol de la seda o acacia de Constantinopla, y es una especie ornamental que la podemos ver de forma presencial cada vez más en ciudades y paisajes urbanos. Un árbol de origen asiático que poco a poco ha ido conquistado ciudades europeas. Su rápido crecimiento y rusticidad hace que sea elegida para cubrir grandes áreas de espacios, ya que es una especie de grandes dimensiones.

Sin embargo, está facilidad por el crecimiento y su gran adaptación la ha convertido en una especie invasora en países como Estados Unidos y Japón.

En esta ficha de plantas vamos a analizar cuáles son las características principales del árbol acacia de Constantinopla, así como los cuidados principales y su desarrollo.

Características principales de acacia de Constantinopla

Acacia de Constantinopla es considerado un árbol de grandes dimensiones, alcanzando en su época adulta más de 10 metros de altura y cubriendo un ancho considerable.

Lo más característico del árbol es la conformación entre las hojas, de tipo bipinnadas y reunidas en un tallo principal, y la floración, con tonos rosados y rojos.

Nombres comunes: acacia de Constantinopla, Albizia, árbol de la seda, parasol de la China, árbol de Constantinopla, acacia de Persia, acacia taperera.

Lugar de origen: nativo de Asia más tropical, que abarca Turquía, Pakistan, Irán, China, Bután, Tailandia y Japón.

Taxonomía

  • Orden: Fabales
  • Familia: Fabaceae (leguminosas)
  • Género: Albizia
  • Especie: Albizia julibrissin

Árbol acacia de Constantinopla

Su floración se produce en los meses de verano, y en zonas más cálidas puede extenderse hasta el primer mes de otoño. Si las flores fecundan, los frutos maduran en otoño, momento en el cual estarán listos para su recogida y posterior siembra para obtención de nuevas plantas.

Cuidados de acacia de Constantinopla

1. Climatología

Temperatura

Acacia de Constantinopla es considerada como una planta muy rústica y gran resistencia al frío. Tolera situaciones de estrés y tiene un rango de temperaturas que abarcan desde temperaturas bajo cero hasta superar los 45 ºC. Sin embargo, su rango óptimo de desarrollo es mucho más corto, encontrándose el ideal entre 18 ºC y 26 ºC.

Humedad

No requiere humedad ambiental para su desarrollo, ya que está formado por pequeñas hojas pinnadas que son capaces de abrirse y cerrarse en función de la intensidad lumínica y exposición solar (por la noche se cierran un poco).

Iluminación

Si buscamos un sitio para su plantación, se debe encontrar un sitio con alta disponibilidad de Sol y buena iluminación. Es resistente a rayos solares y no tendrá ningún problema en adaptarse incluso en la época estival.

2. Suelo

Acacia de Constantinopla tolera un abanico de suelos, texturas y pH. Crece de forma óptima en aquellos de tipo calcáreo (presencia de calizas) y alcalinos. Es necesario garantizar un buen drenaje del suelo, por lo que debemos evitar, en la medida de lo posible, plantarlo en aquellos de textura arcillosa.

Antes de plantar, es recomendable crear una base con materia orgánica o compost, ya que formará planta de la nutrición de la planta en los primeros meses de desarrollo.

3. Abonado de acacia de Constantinopla

Es una especie que no se suele abonar. De hecho, existen pocas recomendaciones de ello. Su crecimiento es tan vertiginoso y con tanta vigorosidad, que los nutrientes conservados en el suelo son suficiente para nutrirla.

Se puede acelerar el proceso de crecimiento en los primeros años de vida con el aporte de fertilizante granulado (NPK con magnesio, azufre y micronutrientes) junto con materia orgánica.

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Al inicio de primavera, aplicaremos entre 0,5-1 kg de fertilizante alrededor del tronco, a una distancia mínima de 10 cm del tronco. Repetiremos la aplicación en septiembre.

4. Riego

En época adulta, las necesidades hídricas del árbol prácticamente se sustentan con las precipitaciones, aunque zonas cálidas con veranos intensos necesitan el apoyo de un sistema de goteo.

En los primeros años de vida, sí que tendremos que planificar un sistema de riego periódico, con aportes de agua en los meses de verano de 2 a 3 veces por semana.

En las etapas iniciales, colocaremos 1 gotero por árbol con caudal de 4 L/h y tiempo riego de 40 minutos, con la frecuencia comentada anteriormente.

5. Multiplicación

A partir de la flores se produce el desarrollo del fruto típico de las fabáceas, con 8 a 12 semillas envueltas en un caparazón orgánico, como las habas o los guisantes.

Por tanto, la forma de multiplicar la acacia de Constantinopla de manera sencilla es a través de sus semillas. Sin embargo, conlleva cierta dificultad ya que es necesario ser tratadas con agua caliente o algún tipo de ácido para disolver la testa sólida de la semilla.

6. Poda

La poda de este árbol solo se reserva a los primeros años de crecimiento, cuando tenemos que formar la base principal y los tallos secundarios. En etapa adulta, no es recomendable su poda por los daños causados y el grosor de sus ramas.

En cambio, si localizas brotes y ramas afectadas por golpes, cicatrices o enfermedades, sí es recomendable su eliminación. Utiliza un serrucho o sierra eléctrica para ello y masilla de cicatrización en la herida en el caso de que haya humedad ambiental.

7. Plagas y enfermedades

No se le atribuyen plagas y enfermedades destacables o de carácter de importancia en el árbol, salvo plagas secundarias estacionarias y que se controlan automáticamente con el ciclo climático.

Usos medicinales de acacia de Constantinopla

A la acacia de Constantinopla se le ha atribuido históricamente ciertas propiedades medicinales, aunque a día de hoy se encuentran en desuso.  Antiguamente se utiliza la corteza por su capacidad cicatrizante y antihelmíntica.

En los extractos de aceite de acacia de Constantinopla se han hallado compuestos biológicamente activos con propiedades antidepresivas, aunque los estudios siguen en desarrollo y no se han establecido conclusiones serias.

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