Cómo cultivar la cinta o planta malamadre

Se conoce como cinta, malamadre o lazo de amor. Estas 2 últimas denominaciones no tienen mucho sentido entre sí pero pertenecen a la cultura tradicional de las plantas.

Una planta muy común presente en la mayoría de terrazas y jardines de casas de campo y hogares de ciudad. La cinta se ha convertido en una planta muy utilizada por ser una todoterreno en cuento a resistencia y adaptación.

Por ello, os vamos a mencionar las claves más importantes para cultivar en su máximo esplendor la cinta en macetas, ya que es el método más usual de cultivo.

Características de la cinta o malamadre

Como hemos dicho, la cinta es una planta adaptada tanto a condiciones de interior como exterior. Es bastante resistente, pero limitaremos su plantación solo en zonas mediterráneas o con inviernos suaves.

En caso contrario, podremos plantarla en macetas y disponerla en el interior de nuestra casa sin mayores inconvenientes.

Taxonomía

  • Orden: Asparagales
  • Familia: Agavaceae
  • Género: Chlorophytum
  • Nombre científico: Chlorophytum comosum

Cuidados principales de la planta cinta

Cultivo de cintas en macetas

Climatología

Temperatura

La cinta o malamadre vive en un amplio abanico de temperatura que oscila en un rango de bajo 0 ºC y 35 ºC, por lo que no tiene ningún problema en cultivarse en el jardín. Las partes afectadas por heladas vuelven a brotar con rapidez al inicio de primavera.

El rango ideal de temperatura está comprendido entre 10 ºC y 25 ºC.

Iluminación

En cuanto a necesidades de luz, es necesario ubicarla en la habitación con más luz que tengamos o cerca de una ventana. Es una gran consumidora de luz, pero evitaremos su exposición solar en el verano, cuando el Sol da muy fuerte y puede quemar sus hojas.

Es importante también adecuar los niveles de humedad, mediante pulverizaciones o con el riego. Notarás enseguida como en zonas de sequedad o por exceso de Sol las puntas empiezan a quemarse.

Humedad

Por el aspecto de sus hojas, es una planta que necesita un rango de humedad entre 65% y 80%. Puede cultivarse en el interior de casa y es bastante resistente a zonas más secas o húmedas. Si se cultiva en el interior de casa, no es necesario pulverizar la planta de forma foliar para aumentar la humedad, ya que sus hojas no son excesivamente carnosas ni pierden humedad fácilmente.

Riego y agua

La dosis de agua depende mucho del lugar donde dispongamos a la cinta en el interior de nuestra casa.

En situaciones normales, 2 o 3 riegos pequeños (medio litro de agua por planta en 20 cm de macetero) será suficiente cuando haga calor, en primavera y verano.

En invierno, 1 riego máximos a la semana, ya que se detiene mucho su crecimiento con las temperaturas bajas.

En esto de los riegos, es mejor quedarse corto que pasarse. Siempre estamos a tiempo de aportar más agua, pero no de corregir un exceso. En la parte final del artículo puedes ver distintos problemas asociados a la falta o exceso de agua, aunque siempre suele ser por lo último.

cultivo de cintas en macetas

Abonado

En primavera, en plena producción de tallos nuevos, conviene aplicar una pequeña cantidad de abono granulado rico en nitrógeno. Esto enriquecerá el sustrato, que ha perdido nutrientes.

Una fórmula habitual de fertilizantes para la cinta puede ser el NPK (Mg) 20-5-10 (3Mg), una perfecta combinación de nitrógeno, fósforo y potasio con magnesio, que evitará la presencia de clorosis o amarilleo de las hojas y fortalecerá la planta. Lo notará enseguida.

Para calcular la dosis a aplicar, cogemos una cuchara sopera y aplicaremos entre media y 1 por maceta de 15 a 30 cm.

Dosis recomendada de fertilizante sólido:

  • Maceta pequeña (hasta 15 cm): 1/2 cuchara sopera
  • Maceta mediana (15 a 30 cm): 1 cuchara sopera
  • Maceta grande (> 30 cm): 2 cucharas soperas

Fertilizantes recomendados:

Abonos - Fertilizante Plantas Verdes Botella 400ml - Batlle
Dosis: Aplicar como abono radicular, diluyendo 5ml de abono por litro de agua.
Abonos - Fertilizante Universal Azul Caja 1250 g - Batlle
Composición: Abono CE. Abono NPK 12-10-18 + 2MgO con micronutrientes; Dosis: Aplicar esparciendo de forma homogénea a razón de 40g/m2

Cómo preparar el sustrato ideal para la cinta

Para el cultivo de la cinta en macetas, cualquier sustrato de centro de jardinería o vivero será suficiente para estimular un buen desarrollo radicular de la planta.

Huiremos de aquellos sustratos baratos que contienen una gran cantidad de sal y tienen un comportamiento malo a la hora de drenar el agua.

Lo último que queremos es encharcar el sustrato de la maceta, pues produciría en cuestión de días una pudrición incontrolable sobre la planta.

Según vaya desarrollándose las raíces y los tallos de la planta, tendremos que trasplantarla a otras macetas de mayor tamaño.

Multiplicación

La multiplicación de la cinta se realiza por división de plántulas, siendo una de las más fácil de hacer. Según va desarrollándose la planta, produce nuevos hijuelos que crecen cercanos al tallo de la planta madre.

Obtener una nueva planta es tan sencillo como separar, con mucho cuidado, esas plántulas y trasplantarlas a una nueva maceta. La cinta está continuamente en reproducción. Notarás como aparecen nuevos hijuelos en las macetas, de tallo blanco y aspecto alargado.

De una misma planta puedes obtener muchísimas más. Por ello, es un cultivo, como también sucede con la planta del dinero, que se utiliza para regalar y se tienen muchas especies separadas en macetas.

Problemas asociados a su cultivo

Aunque la planta cinta es bastante resistente y rústica, pueden surgir algunos problemas durante su desarrollo. Vamos a identificar las distintas situaciones que pueden surgir y cómo solucionar los inconvenientes.

Cinta con hojas caídas

Una planta flácida, donde las hojas caen por su propio seco y le falta tensión o aspecto crujiente es un síntoma claro de exceso de agua. La cinta o malamadre tiene raíces alargadas y engrosadas, y tienen una gran habilidad para asimilar el agua, por lo que los riegos deben ser moderados.

No riegues hasta que se seque el sustrato y colócala en un entorno luminoso para facilitar la evaporación del agua sobrante.

Cinta con puntas marrones

Existen dos tipos de puntas marrones, una va asociada a falta de agua y/o exceso de sales y la otra a demasiada agua en el sustrato.

Puntas marrones y secas: cuando las puntas están secas y crujientes, es un síntoma de falta de agua en el sustrato o bien un exceso de sales (aplicación abundante de fertilizante). Comprobaremos el sustrato y realizaremos un riego abundante. Las puntas secas también puede deberse a un exceso de iluminación o Sol directo, y se secan debido a que no llega suficiente agua o bien se acumulan sales insolubles a nivel celular que terminan secando el extremo de las hojas

Puntas marrones y blandas: nuevamente hablamos de un exceso de riego. Cuando el nivel de oxígeno se reduce en el suelo o sustrato debido a la alta humedad del mismo, la planta no puede absorberla correctamente. Por ello, la planta se vuelve blanda y en los extremos de las hojas se forman manchas pardas que no son crujientes. Comprobaremos el sustrato y dejaremos secar en caso de que esté muy húmedo.

Planta sin verdor y amarilla

La falta de luz hace que las plantas pierdan su verdor original. El resultado es un aspecto pálido de todas las hojas, las cuales necesitan mayor exposición solar. Cambia la ubicación de la planta y colócala en entornos más luminosos, incluso con exposición solar.

Si puedes diferenciar el color amarillo en las hojas jóvenes, con los nervios pronunciados y de color verde, es posible que sea una carencia de hierro, donde deberás aplicar un corrector a base de quelato de hierro.

Si la planta ya está ubicada en una zona muy luminosa y observas falta de crecimiento y hojas pequeñas, puede deberse a una falta de nitrógeno. Busca un fertilizante rico en este nutriente y añádelo junto con el riego.

Deja un comentario