Bioestimulantes y fertilizantes avanzados

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La nutrición vegetal ha ido sometiéndose a pequeños cambios en base a las nuevas aportaciones que la ciencia y las investigaciones han ido descubriendo.

La fertilización y el mercado de los fertilizantes ya no consiste en un simple NPK (nitrógeno, fósforo y potasio) o en el aporte de micronutrientes. Dentro de ellos, aparece el concepto de los bioestimulantes, capaces de provocar estímulos en un corto periodo de tiempo, o incluso la microbiología viva, que provoca profundos cambios en el desarrollo de una planta.

Aminoácidos, vitaminas, ácido algínico, glicina betaína, hormonas, ácido fólico, azúcares, etc. Existen una gran cantidad de componentes que son introducidos en los fertilizantes para potenciar los minerales aportados o para lograr cambios en el desarrollo de la planta.

Bioestimulantes novedosos en el mercado de los fertilizantes

Bioestimulantes para aplicación en agricultura

Glicina betaína

De la remolacha se puede obtener un producto natural (puede contar con certificado ecológico) conocido como betaína. Este compuesto bioestimulante, unido a la glicina (un aminoácido), provoca una fuerte reacción antiestrés sobre la planta, en condiciones de estrés por temperatura, sequía, frío, etc.

Suele aplicarse por vía foliar, ya que el movimiento de este producto es más eficiente. El uso de la glicina betaína en las etapas críticas del cultivo mejora el equilibrio energético y una rápida respuesta de la planta en cuanto a la turgencia celular en situaciones de falta de agua o por temperaturas extremas.

Poliaminas

Aunque existe mucha documentación de la acción de las hormonas, es un mundo tan complejo y produce reacciones tan distintas según como se apliquen y el cultivo, que aún queda mucho por conocer.

Pues aun para complicar todo un poco más, nace el concepto de las poliaminas, sustancias naturales presentes en muchas plantas, algas e incluso en los animales, que están a medio camino entre los nutrientes y las hormonas.

Las poliaminas no son consideradas como hormonas debido a que las dosis utilizadas para provocar un estímulo en la planta son mayores, pero se sabe que pueden producir efectos similares al de muchas auxinas.

Entre las poliaminas más conocidas se encuentra la espermina, espermidina, putrescina y cadaverina. Químicamente están formadas por cadenas de carbono y grupos aminos, de ahí su nombre de poli (varios) aminas (sustancias derivadas del amoníaco)

AATC (ácido N-acetil-tiazolidil-carboxílico)

Este compuesto, sintetizado en el laboratorio, está relacionado con la cisteina o cistina que las plantas son capaces de producir. Una vez es aplicado sobre una planta, esta sustancia se descompone a ATC (ácido taiadozilil-carboxilico).

A su vez, de ATC se convierte en prolina y cisteina, con un potente efecto antiestresante, sobre todo en situaciones previas a temperaturas muy bajas o heladas.

¿Qué se obtiene con este bioestimulante?

Superación de situaciones de estrés provocado por fitotoxicidad (herbicidas, insecticidas, cobres o fungicidas), sequías y heladas). Aumenta los niveles naturales de prolina (un aminoácido) en la planta, provocando una reacción de choque energética en la planta.

Aumento de la producción, debido a la presencia de grupos tiólicos que aumentan la actividad metabólica y enzimática en los cultivos.

Ácido salicílico

El SAR, conocido como resistencia sistémica adquirida, forma parte del complejo de defensa de una planta. .

La respuesta de la planta a un estrés, ya sea de tipo climático o bien por acción de un insecto, animal u hongo, es una compleja serie de reacciones donde se producen hormonas y enzimas que intentan revertir la situación inicial.

Por ejemplo, ante este tipo de ataques, se produce una serie de fitoalexinas, conocidas como sustancias defensa, que tienen actividad inhibidora del desarrollo de hongos.

En casos específicos, una planta puede emitir taninos, sustancias muy amargas y de sabor desagradable, para evitar que un animal puede alimentarse de sus hojas.

Por un lado, el ácido jasmónico, es una sustancia que se activa ante el ataque de plagas. Y el ácido salicílico ante enfermedades producidas por hongos y bacterias.

Aquí también entra en juego el ácido salicílico, una variante de la aspirina de toda la vida. Aunque se ha demostrado que este medicamento (ácido acetilsalicílico), aplicado sobre las plantas, no tiene ninguna acción, sí que puede producirse de forma natural en la planta.

Y como la tecnología en la agricultura avanza muy rápido, hay formas de conseguir que la planta lo haga de una forma más efectiva y rápida. Existen productos bioestimulantes que aplicados de forma exógena (foliar o riego) desencadenan la producción de estas sustancias protectoras.

Por ejemplo, se sabe que el fosetil aluminio produce esta sustancia, al igual que la laminarina (una sustancia que procede del alga Laminaria digitata), aunque también hay formas de conseguir introducir dicho ácido salicílico en la planta.

Extractos de algas (ácido algínico)

Algas y bioestimulantes agrícolas

El mercado de extractos de algas está en crecimiento. Su relación con la medicina humana va en aumento, aunque lleva aplicándose sobre las plantas desde hace ya bastantes años.

El contenido en sustancias heterogéneas de las algas hace que sean ingredientes muy interesantes para formular productos en la agricultura.

Aunque hay millones de variedades y tipos (y no todas de agua salada), tienen una buena concentración de carbohidratos, azúcares, aminoácidos, potasio y distintas relaciones de hormonas (giberelinas, citoquininas, auxinas, florotaninas, brasinoesteroides) y poliaminas.

Su aplicación sobre las plantas produce complejas reacciones bioquímicas que desencadenas procesos de floración y maduración, por lo que estos bioestimulantes son muy interesantes para el mercado de cultivos de alta gama (en invernadero o incluso en el de la producción de cannabis y plantas medicinales).

A su vez, estos bioestimulantes también contienen metabolitos secundarios como ácido algínico (alginatos), betaínas, polifenoles (sustancias antioxidantes), nitrógeno orgánico y un largo etcétera.

Los efecto sobre las plantas, aplicado en fertirrigación o foliar, siempre son positivos y pueden utilizarse solos o junto con los fertilizantes tradicionales.

Uso de fertilizantes avanzados (advanced nutrients)

Es por ello que toda esta serie de productos bioestimulantes, con mucha base tecnológica, son de aplicación diaria en muchísimos productos enfocados a la agricultura.

Los fertilizantes profesionales o advanced nutrients pueden combinar una relación NPK óptima para la planta junto con soluciones bioestimulantes que favorecen la asimilación de dichos minerales y a su vez provocan estímulos positivos en la planta. Actualmente puedes adquirir estos advanced nutrients o fertilizantes avanzados para aplicación en todo tipo de cultivos (tanto hortícolas de invernadero, berries, plantas medicinales, cannabis o marihuana, etc.)

Por ejemplo, un aumento de la concentración de azúcares en la planta favorece un aumento de la relación C/N (relación carbono nitrógeno). Esto invita al cultivo a favorecer la producción de flores, disminuir su contenido en nitrógeno y activar la fase generativa o productiva.

Aunque la planta, de forma natural, es capaz de activarse y cambiar de fase por sí sola, los estimulantes o fertilizantes avanzados pueden adelantar u optimizar el inicio de nuevas etapas productivas.

A su vez, también pueden actuar como potentes enraizantes (debido a una relación hormonal alta en auxinas y más baja en citoquininas), presencia de aminoácidos, ácidos húmicos y nitrógenos orgánicos que ofrecen menor concentración de sales.

En definitiva, se abre un mercado para combinar diferentes sustancias que mejoran la asimilación de los fertilizantes y originan cambios positivos en la planta para poder producir al máximo de lo que la genética de la planta permite.

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