Cómo crear tu propio jardín zen en casa

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Cuando escuchamos las palabras jardín zen, lo primero que nos viene a la mente es paz. Este enclave representa la meditación y la conexión con la naturaleza, son originarios de la cultura japonesa, y están fuertemente ligados a la cultura y religión budista.

En la actualidad, se está viendo un interés por este tipo de jardines fuera de sus fronteras, ya sea de manera decorativa o espiritual, y son muchos los que quieren crear el suyo, en este artículo están las claves para conseguir un jardín zen japonés perfecto.

¿En qué consiste un jardín zen?

El jardín zen, o jardín seco de Karensui, conocido comúnmente en la cultura japonesa, se compone principalmente de un banco de arena no muy profunda.

Este contenedor de arena contendrá la arena, grava, rocas, y como elemento decorativo musgo, hierba y distintos tipos elementos naturales como piedras y diferentes pastos.

La finalidad principal de los jardines japoneses es la meditación, su nombre se debe a los primeros mojes en usar estos jardines con ese fin, los monjes Zen.

Desde sus orígenes, existen distintos tipos de estos jardines, dentro de su tipología podemos encontrar el «jardín plano» (hiraniwa), o el «jardín con colinas y lagos» (tsukiyama).

Es fundamental aclarar que este tipo de jardines son creados de manera decorativa para la contemplación y el relax, generalmente desde una terraza o una zona superior, nunca será su finalidad pasear por ellos, puesto que los destrozaría.

Los jardines japoneses son jardines-escena, es decir, sus dimensiones tienen que ser limitadas, como mucho suelen ser de 10×30 metros.

Cada elemento que conforma este jardín debe estar cuidado al detalle, puesto que representará un sentimiento distinto.

La arena rastrillada evoca el oleaje del mar, alrededor de las rocas se debe rastrillar en círculos, como si estas formaran las olas.

El resto de arena del jardín, se suele rastrillar en paralelo a los bordes del contenedor.

Los jardines zen han evolucionado con el paso de los años, pero conservan un fuerte componente tradicional, puesto que desde su origen todos sus elementos conectan con la historia de Japón.

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Las distintas interpretaciones de un karesansui son las siguientes:

  • Arena: representa la paz del océano, sobre ella se posan las rocas que evocan a todas las islas que componen Japón.
  • Rocas: una de ellas representa a la tigresa de la mitología nipona con sus cachorros nadando hacia un dragón, la otra será el propio dragón. El significado espiritual de las rocas es corazón, espiritualidad y mente.
  • Montañas: los picos de las rocas representan unas montañas escarpadas que emergen sobre un mar de niebla.

Jardín zen en casa

¿Cómo crear un jardín casero?

El concepto del diseño del karesansui es complejo, se ha ido adaptando a la creación de un entorno más natural, frente al auge urbanita de la población.

Antes de crear tu propio jardín zen, debes tener en cuenta algo fundamental, la orientación del karensui para lograr el deseado relax debe ser siempre hacia el Este.

La arena, que como ya se ha explicado representa el oleaje del mar, es la que debe estar mirando hacia el Oeste, lugar por donde sale el Sol.

Si lo que queremos es tener un jardín exterior es sencillo, cuidar de él va a ser mucho más sencillo puesto que no tiene plantas que haya que regar o podar.

Además de no tener que estar atento, tampoco hace falta disponer de excesivo espacio, un balcón o una terraza podrían servir.

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Para crear nuestro propio jardín zen debes seguir los siguientes pasos:

  1. Toma las medidas del tamaño en el que podrías hacer tu jardín: antes de ponerse manos a la obra es elemental conocer el espacio del que disponemos, las dimensiones como mucho serán de 10×30, aunque puede ser menor según el espacio que tengamos, lo importante será la meditación.
  2. Construye un contenedor para la arena con tablas de madera: una vez delimitado el espacio, deberás construir tu propio contenedor para la arena con tablas o planchas de madera. Es muy importante que quede bien fijado, ya que al introducir la arena puede haber fugas y aparecer arena en cualquier rincón de la casa. Este contenedor será la superficie sobre la que recaigan todos los objetos del jardín zen. Si no tienes tiempo o no eres habilidoso también puedes comprarla hecha.
  3. Una vez ubicado el contenedor de arena en el lugar correspondiente, hay que recubrir el fondo de este con un material impermeable. Su función será evitar que se mezcle la arena con las piedras.
  4. Cuando por fin esté montado el contenedor, es el momento de introducir la arena, las piedras y toda la vegetación como hierba, musgos y troncos. En este momento se puede explorar la imaginación y decorar el jardín al estilo budista como se quiera.
  5. El siguiente paso es colocar las rocas, se deben disponer en grupos de tres en línea recta. Estas rocas no deben ser de colores llamativos, lo que queremos conseguir es simpleza y equilibrio.
  6. Una vez que están introducidos todos los elementos en el contenedor de la arena llega la parte más relajante, hay que crear las ondulaciones en la arena ayudándose de un rastrillo. La forma de las ondas puede ser al gusto, pero siempre tratando de lograr que simule las ondas del mar.

Jardín zen en interior

¿Se puede crear un jardín zen en interior?

Si por lo que sea, la idea de un jardín zen exterior no te atrae, existe la opción de crear tu propio jardín zen en el interior con muy poco esfuerzo.

Esta otra opción dentro del hogar es conocida como jardín zen «bonsái». Su función es la misma que la del jardín exterior, la finalidad es crear un ambiente de calma que favorezca a la meditación y la serenidad.

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Los bonsáis tienden a tener también una característica decorativa, pueden usarse como centros de mesa o adornar una terraza, aunque se suelen ubicar en lugares en los que sea fácil encender un incienso y relajarse.

Como hemos explicado, la esencia de los jardines zen es que nos evoquen a la naturaleza, que nos den paz y conseguir llegar al estado de meditación, sin importar si es un jardín de exterior o interior en el caso de los bonsáis.

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