Cómo conocer la textura del suelo de forma casera y analítica

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La naturaleza del suelo puede cambiar en cuestión de metros, y eso es lo que define la capacidad para desarrollarse las plantas y su producción. La textura del suelo puede estar constituida por partículas de muy diverso tamaño. Pueden variar desde tamaño muy grandes para bloques de roca hasta las milimicras de algunas arcillas microscópicas.

Por ello, conocer la textura del suelo en nuestra parcela, jardín o huerto nos proporciona una información muy valiosa a la hora de escoger qué tipo de plantas podemos utilizar y mantener, ya que no todas lo hacen de la misma manera dependiendo del suelo.

Tipos de texturas de suelo

  • Gravas: tamaño de partícula superior a 2 mm.
  • Arenas: tamaño de partículas entre 2 y 0,02 mm. Se divide en arenas gruesas ( 2 y 0,2 mm) y arenas finas (0,2-0,02 mm).
  • Limos: tamaño de partícula entre 0,02 y 0,002 mm, es decir de 20-2 micras (y a veces 0,05 – 0,002).
  • Arcillas: tamaño de partícula inferior a 2 micras.

Triángulo de texturas

Conociendo el porcentaje (%) que tenemos de arenas, limo y arcillas, podemos utilizar la pirámide de texturas del suelo para clasificarlo.

 

Pirámide texturas del suelo

Por ejemplo, si en un análisis de suelo hemos recibido el dato de que tenemos la siguiente relación de elementos:

  • Arenas: 30%
  • Limos: 40%
  • Arcillas: 30%

Empezando desde abajo (arenas), nos situamos en la cifra de 30%. Posteriormente subimos hasta encontrarnos con el 40% de limos, siguiendo la línea recta y buscando la intersección. Finalmente, nos dirigimos a la izquierda para cruzar con la tercera línea marcada por el % de arcilla, buscando el 30% en la línea horizontal. La clasificación de nuestro suelo es de franco arcilloso.

Textura del suelo por métodos analíticos

La forma más profesional e interesante para conocer, con total lujo de información, el tipo de suelo que tenemos y datos adicionales (conductividad, pH, color, nivel de materia orgánica, nutrientes, etc.) es mediante el análisis de suelo.

Sin embargo, no todos los laboratorios lo incluyen, por lo que tendrás que solicitarlo previamente.

Tipo de suelo
Arenoso
Limoso
Arcilloso
Denominación
Suelos arenosos (textura gruesa)
86-100
0-14
0-10
Arenoso
70-86
0-30
0-15
Franco arenoso
Suelos francos (textura moderadamente gruesa)
50-70
0-50
0-20
Franco arenoso
Suelos francos (textura mediana)
23-52
28-50
7-27
Franco
20-50
74-88
0-27
Franco limoso
0-20
88-100
0-12
Limoso
Suelos francos (textura moderadamente fina)
20-45
15-52
27-40
Franco arcilloso
45-80
0-28
20-35
Franco arenoso arcilloso
0-20
40-73
27-40
Franco limoso arcilloso
Suelos arcillosos (textura fina)
45-65
0-20
35-55
Arcilloso arenoso
0-20
40-60
40-60
Arcilloso limoso
0-45
0-40
40-100
Arcilloso

¿Qué información te aporta conocer la textura del suelo?

  • Planificar la frecuencia y cantidad de riegos.
  • Calcular la cantidad de abonado en fondo y cobertera (se debe mirar también la reserva de nutrientes)
  • Elegir entre variedades y especies de plantas más resistentes.
  • Poder elegir entre herramientas de trabajo de suelo, ya que suelos arenosos permiten mayor facilidad de trabajo y los arcillosos son más pesados a la hora de labrar.

Suelos muy compactos requerirán el aporte de arenas para compensar el tamaño de partícula y mejorar el drenaje. En cambio, suelos muy ligeros con gran velocidad de infilitración de agua, requerirán elementos que absorban y retenga humedad (arcillas, fibra de coco, materia orgánica, etc.).

Textura del suelo por métodos caseros

Si no se dispone de un análisis de suelo para conocer de forma exacta el porcentaje de arenas, limo y arcillas que tenemos, la FAO recomienda algunos métodos caseros para tener una ligera idea de lo que tenemos bajo nuestros pies.

Prueba del lanzamiento

Escogemos una muestra de suelo que hemos hidratado a partes iguales (100 gramos de suelo seco y 100 ml de agua). Formamos una bola eliminando el excedente de humedad.

A continuación, lanzamos la bola al aire a una distancia de 50 cm y la volvemos a coger con la mano, sin cerrar el puño.

  • Si la pelota de barro se disgrega en varias partes, nuestro suelo contiene bastante porcentaje de arena.
  • Si la pelota de barro se mantiene en su forma redonda, el contenido en arcillas es alto.

Prueba de compresión 

Otra forma de evaluar la cantidad de arenas y arcillas que tenemos es hacer una prueba de compactación utilizando nuestra mano.

Tomamos una muestra de suelo y la humedecemos con agua a partes iguales (como en el caso anterior). La compactamos y eliminamos el sobrante de humedad.

Comprimimos y abrimos la mano:

  • Si la muestra de suelo toma la forma de la mano, hay una cantidad importante de arcillas.
  • Si la muestra de suelo no toma la forma de la mano y se disgrega, hay un alto contenido en arenas.

Determinar la cantidad de arena, limo y arcillas

Para determinar, de forma casera, la distribución de la textura del suelo, hay un método sencillo y práctico que podemos realizar en cualquier momento.

En el recipiente, añadimos tierra hasta crear una capa de 5 cm de altura. El resto lo cubriremos con agua de grifo.

Agitamos bien hasta que se mezclen todos los componentes y dejamos reposar durante 60 minutos. Transcurrido este tiempo, comprobamos si existen capas diferenciadas de suelo.

  • La capa del fondo está compuesto de arena.
  • La capa del centro está compuesta de limo
  • La capa superior está formada por partículas de arcilla
  • Si hay partículas oscuras flotando el en agua, pueden deberse a la presencia de fragmentos de materia orgánica.

Si el agua está turbia, significa que existen partículas muy pequeñas de arcilla, lo que hace que el drenaje del suelo esté algo limitado.

Con una calculadora, podemos analizar qué porcentaje representa en nuestro suelo cada tipo de partícula.

Guía para reconocimiento de texturas de suelos

Cómo mejorar la textura de un suelo

Exceso de arenas

Un suelo con alto porcentaje de arenas va a tener una velocidad de infiltración de agua y nutrientes muy alta. Por tanto, el suelo pasará la mayor parte del tiempo seco y por debajo de su capacidad de campo.

El problema que tienen los suelos arenosos es que el propio peso del agua hace que la velocidad de drenaje aumente, desplazándose el agua por debajo de la zona rizosférica (donde se desarrollan las raíces).

La solución es aumentar la frecuencia de riegos, disminuyendo la cantidad de agua aportada. De esta manera, mantendremos un nivel de humedad más estable, reduciendo la infiltración.

Como consejo adicional, es recomendable aportar materia orgánica en este tipo de suelo para aumentar la retención de humedad. A nivel profesional, en suelos arenosos suele utilizarse una base de fibra de coco mezclando con estiércol o compost vegetal.

Exceso de arcillas

Un suelo con un alto contenido en arcillas tiene una gran capacidad para retener nutrientes y agua. Esto es debido a que el tamaño de sus partículas es tan pequeño que no deja tanto espacio para oxígeno y partículas más grandes.

Por tanto, hay que cuidar la cantidad de riego aportada ya que podemos acumular humedad en exceso, produciendo encharcamientos y pudrición de raíces (asfixia radicular). En condiciones de anoxia (falta de oxígeno), las raíces no pueden respirar y se reduce la transpiración de la planta.

Por otro lado, existen hongos que pueden actuar en condiciones de ausencia de oxígeno, como Phytopthora y otras enfermedades, causando una pudrición de los tallos principales y la probable muerte de la planta.

Fuente consultada: FAO y Washington State University.

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