Guía completa sobre los ácidos húmicos

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Un hecho constatable por la comunidad científica y los expertos en biología es que la calidad del suelo agrícola se está viendo enormemente afectada. La erosión, filtración de nitratos y la contaminación salina hace que cada vez sea más complicado sacar una producción decente de cualquier cultivo.

Frente a esta mala noticia, el aporte de materia orgánica y todos sus derivados (como los ácidos húmicos y fúlvicos), son una solución de choque para amortiguar el efecto negativo de este tipo de actividades contaminantes.

Su respuesta en el suelo y en la planta está más que documentada y solo produce efectos beneficiosos. Esto es lo que hemos querido reunir en este artículo, conociendo de dónde vienen dichos ácidos húmicos, qué son y para qué se utilizan.

¿Qué son los ácidos húmicos?

El origen de una sustancia de tipo orgánico rico en humus se conoce como sustancia húmica.

Es una fracción orgánica del suelo que procede de la descomposición de material vegetal y que sufre un proceso de formación y compresión que determina su calidad. Estas estructuras supramoleculares son amplisimamente heterogéneas y están formadas por carbono (en anillos estables conocidos como aromáticos, o cadenas conocidas como alifáticas), oxígeno e hidrógeno. Su configuración determina la riqueza y calidad de la sustancia húmica y su concentración en grupos funcionales.

ácidos húmicos y agregados del suelo
Los ácidos húmicos forman agregados en el suelo y mejoran su estructura.

Los ácidos húmicos, aunque solo tienen una única clasificación (dependiente de su solubilidad) pueden estar formados por diversas maneras. Así, no se puede considerar la misma calidad un ácido húmico de extracción de minería (como la leonardita) que un destilado alcohólico de un vegetal (caña de azúcar, remolacha, etc.).

Este tipo de sustancias húmicas se dividen, a su vez, en tres grandes grupos: ácidos húmicos, ácidos fúlvicos y huminas

Solo los 2 primeros tienen aplicación interesante y práctica para la agricultura, debido a que las huminas son insolubles y están formadas por grandes cadenas (> 10.000 dalton) orgánicas de carbono.

Extracción y proceso de fabricación

Los ácidos húmicos se originan a través de la descomposición o degradación de los microorganismos a los vegetales (y en algunos casos, animales).

La extracción de los ácidos húmicos se realiza mediante el empleo de soluciones químicas que consiguen separar la humina (sustancia no soluble) y los ácidos fúlvicos.

Este proceso se basa en que las sustancias húmicas solo son solubles en medio alcalino, al contrario de las sustancias fúlvicas, que son solubles en todo tipo de pH. Por tanto. Al acidificar un medio orgánica, la parte precipitada son los ácidos húmicos (y algunas huminas). Posteriormente se llevan a pH alcalino y se vuelven a solubilizar.

Diferencia entre ácidos húmicos y fúlvicos

Una forma práctica de distinguir entre los ácidos húmicos y los ácidos fúlvicos en agricultura es conociendo su estructura química.

En general, las sustancias fúlvicas tienen un tamaño mucho menor que los húmicos, por lo que actúan más a nivel de la planta que del suelo. A su vez, debido a este tamaño, tienen mayor facilidad para ser absorbidos a nivel radicular (algunos ácidos húmicos no pueden por su tamaño) y cumplir un papel fisiológico debido a que están asociados con las hormonas (auxinas, sobre todo).

En cambio, los ácidos húmicos son utilizados cuando no tenemos estructura de suelo, o queremos agregar y mejorar la retención de humedad, la protección de nutrientes y la actividad microbiológica.

Por ejemplo, en un suelo arenoso, donde existe una baja capacidad de retención de agua y nutrientes, las sustancias húmicas pueden hacer un papel interesante formando agregados (donde también interviene la glomalina), consiguiendo aumentos de producción muy interesantes. Esto siempre en colaboración con la materia orgánica o el compost normal y corriente.

FuenteÁcidos húmicosÁcidos fúlvicos
Leonardita/Humatos4085
Turba negra1020
Carbón bituminoso1030
Estiércol animal415
Compost vegetal25
Suelo agrícola15
Lodos de depuradora15
Carbón01
Humus de lombriz31,5

Usos y dosis de aplicación en agricultura

Efecto de los ácidos húmicos

Cualquier sustancia orgánica, en especial los ácidos húmicos, tienen diversas acciones beneficiosas para el suelo, como las siguientes:

  • Aumenta la Capacidad de Intercambio catiónico (CIC)
  • Mejora la estructura del suelo, su aireación y retención de humedad.
  • Favorece la asimilación de macronutrientes y micronutrientes.
  • Aumenta la absorción de sustancias no solubles.
  • Actúa sobre el sistema radicular de las plantas.
  • Favorece el desarrollo microbiológico.

En definitiva, la incorporación de agregados de carbono al suelo sirve como alimentación a la vida microbiana, forma agregados a las partículas del suelo y, por tanto, mejora la retención de humedad, equilibrio del aire y agua y la retención de nutrientes para las plantas.

Con el crecimiento microbiano del suelo, muchos nutrientes que, a priori, no estaban disponibles para ser absorbidos por las plantas, empiezan a serlo y, se puede hablar de reducir el aporte de fertilizantes inorgánicos y obtener un mayor equilibrio del cultivo.

Dosis de aplicación

Dosis general:

Aplicación en fertirrigación, de 4-7 aplicaicones de 5-15 L/ha hasta completar 20-45 L/ha y ciclo de cultivo.

Uso como enraizante para plantones:

Aplicación de 5L/100 L de agua, mojando las raíces de los plantones durante 5 minutos en la solución, de forma que favorece la producción de nuevas raíces y la instalación del cultivo en el suelo.

Cultivos leñosos:

Entre ellos se contemplan todo tipo de frutales de hueso y pepita, cítricos, uva de mesa y vino y platanera. Dosis total año 40-60 L/Ha, según desarrollo del cultivo y marco de plantación, repartido en 3-4 aplicaciones, de 15 L/Ha, a partir del inicio de la brotación.

Cultivos hortícolas y ornamentales:

Dosis total año: 35-40 L/Ha, repartido en 4-6 aplicaciones de 8-12 L/Ha a través del riego por goteo, en los momentos más importantes del cultivo (enraizamiento, floración y engorde).

Por su actividad como enraizante, la primera aplicación de los ácidos húmicos puede realizarse a los 15 días desde el momento de trasplante.

Diferentes formulaciones

Como hemos comentado antes, a la hora de solubilizar o hacer líquido una sustancia húmica, puede realizarse junto con los ácidos fúlvicos, ya que son solubles en todos los medios de pH.

Por eso, en el mercado encontraremos fórmulas que son exclusivamente ácidos fúlvicos (se han separado de los húmicos), compartidas (fúlvicos + húmicos) o solo húmicos.

  • Si la aplicación en fertirrigación es buscando una mejora de las condiciones del suelo, debemos utilizar una mayor concentración de ácidos húmicos.
  • Si la aplicación en fertirrigación es buscando un aporte continuo para mejorar el suelo y la actividad de la planta, una solución húmicos + fulvicos puede ser la adecuada.
  • Si buscamos solo actuar a nivel de la planta, tanto por protección de nutrientes como un efecto fisiológico, aplicaremos entonces ácidos fúlvicos.

Aplicación foliar

Se ha documentado resultados positivos en la aplicación foliar de sustancias húmicas. Aunque, en este caso, los ácidos fúlvicos ofrecen mejores resultados de protección de nutrientes y asimilación (por su tamaño), también se han utilizado este tipo de agentes orgánicos para mejorar la nutrición y el equilibrio de la planta.

En general, todo este tipo de productos llevan consigo algo de nitrógeno, un poco de fósforo y bastante más de potasio, además de micronutrientes. Sin embargo, interesa el carbono o los azúcares que puedan ser absorbidos a nivel foliar (que no son todos), y que contribuyen en la nutrición de carbono de la planta.

En general, las aplicaciones foliares tienen una dosis de 200-300 cc/hl.

Precios

En cuanto a precios, podemos encontrar muchas diferencias, dependiendo de la forma de obtención.

Aquellos ácidos húmicos que proceden de residuos de alcoholeras, vinazas o restos vegetales suelen ser mucho más económicos, estando en la mayoría de los casos por debajo de 1 €/L.

Sustancias húmicas obtenidas de mina y que han sufrido un proceso de formación de cientos y miles de años, muchos de ellos procedentes de leonardita, pueden tener un precio superior a 1 €/L, pero tienen muchísima mayor concentración en grupos funcionales y resultan más funcionales para el suelo y la planta.

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