Cómo fertilizar adecuadamente un huerto casero

Aunque en este blog ya hemos desarrollado extensamente algunas de las características que tiene que tener un huerto casero, la parte que engloba a los fertilizantes es importante y extensa, y este artículo queremos enfocarlo a ello con una mini guía sobre fertilización.

La nutrición de las plantas es un sistema complejo donde intervienen variables externas como la tipología de suelo, la microbiología y el clima. Sin embargo, con ánimo de simplificarlo todo, vamos a comentar algunos puntos interesantes para fertilizar adecuadamente un huerto casero, a nivel doméstico.

En general, como criterio principal para mantener un huerto en perfectas condiciones están la de mantener un suelo bien cuidado y rico en materia orgánica y utilizar, en su justa medida, fertilizantes adecuados para cada fase de crecimiento y planta.

Nutrientes esenciales para las plantas

Sea cual sea el tipo de planta que cultives en tu huerto casero (desde hortícola hasta árboles de gran envergadura), el reino vegetal necesita tener un suministro constante de varios elementos.

Los principales son carbono (C), oxígeno (O) e hidrógeno (H), que pueden ser obtenidos de la atmósfera, y los que obtiene a través del suelo o el aporte de fertilizantes son el nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K), calcio (Ca), magnesio (Mg), azufre (S), hierro (Fe), manganeso (Mn), zinc (Zn), cobre (Cu), boro (B), molibdeno (Mo) y cloro (Cl).

Además, encontramos otros que diferentes estudios han clasificado como esenciales para muchas plantas, como el sodio (Na), silicio (Si), cobalto (Co) y vanadio (V).

Como criterio de esencialidad, si uno de estos elementos anteriormente mencionados no está presente en el agua, suelo o atmósfera, la planta reducirá su desarrollo y productividad.

De todos ellos, los más importantes y que son aportados en cantidades altas son el nitrógeno, fósforo y potasio. El agua de riego suele ser rica en calcio y magnesio.

Aspectos importantes a tener en cuenta sobre la fertilización del huerto casero

Siempre es importante tener un suelo rico y vivo

La conservación del suelo y su fertilidad es el criterio número 1 que tenemos que tener en cuenta en la fertilización del huerto casero. Para ello, consiste básicamente en aportarle de forma frecuente y periódica materia orgánica descompuesta, la cual aporta directamente una fuente de carbono activa y diversos nutrientes.

Esta materia orgánica beneficia al suelo, la vida microbiológica que habita en él, su estructura, temperatura y conservación del agua. Como fuente principal, utiliza siempre fuentes orgánicas antes y después del trasplante para recuperar las características originales del suelo.

Trátalo bien y te devolverá beneficios.

Todo en su justa medida

Los fertilizantes son básicamente sales, por lo que aumentan la conductividad del entorno de la raíz y pueden ser perjudiciales para el desarrollo de la planta.

Por norma general, una conductividad en extracto saturado superior a 4 mS/cm ya causa problemas de desarrollo a muchas plantas, por lo que los fertilizantes deben ser utilizados de manera correcta y en su justa medida.

No todas las plantas tienen las mismas necesidades

La rotación de cultivos es una técnica que se inició hace muchos siglos y que hoy en día, tras numerosos estudios científicos, sigue teniendo sentido.

No todas las plantas requieren los mismos nutrientes ni en la misma cantidad cantidad, de ahí que el monocultivo sea un sistema que para nada beneficia ni a la planta ni al suelo.

Siempre que se pueda, es recomendable elegir plantas de diferentes familias, así como ayudar a la recuperación de nutrientes del suelo aportando restos vegetales de la antigua cosecha, materia orgánica o cualquier elemento rico en carbono.

Fertilizantes para huerto casero

Tipos de fertilizantes

Aunque hemos visto los diferentes nutrientes esenciales que una planta debe de consumir durante su ciclo de vida para no tener problemas de desarrollo, también hay una forma de clasificar los nutrientes en función de su utilidad.

Y es que no todos consisten en aportar los elementos esenciales, ya que también encontramos componentes naturales que potencian el desarrollo de las plantas y estimulan determinadas partes de ellas, como las raíces, las flores o los frutos.

Es muy importante seleccionar fertilizantes adecuados que no abusen de contenidos en sales, metales pesados o sustancias que perjudican a las plantas, por lo que la elección de la calidad del nutriente.  debe ser un factor importante a tener en cuenta.

Nutrientes y micronutrientes

Aquellos fertilizantes que contienen los 16 + 4 elementos esenciales mencionados anteriormente. Se pueden aportar conjuntamente y mezclados entre sí, en proporciones variables, dándole gran importancia al nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y magnesio.

Enraizantes

Productos que son capaces de estimular el desarrollo radicular, muy importantes en las primeras fases de desarrollo. Estos productos aportan energía y hormonas capaces de estimular la división celular en las raíces.

En este grupo se encuentran productos ricos en fósforo, estimulantes auxínicos, aminoácidos, sustancias húmicas, etc.

Potenciadores fenológicos

Los potenciadores fenológicos son mezclas de componentes orgánicos e inorgánicos que son capaces de potenciar una fase específica del cultivo, como la brotación o floración, por ejemplo. Muchos de ellos tienen origen marino, a través de algas que contienen cientos de componentes naturales que tiene acción bioestimulante sobre las plantas.

Aminoácidos

Los aminoácidos son la mínima expresión de las proteínas y el producto final de la conversión del nitrógeno. Por ello, se usan como aporte energético en momentos donde existe estrés o falta de desarrollo. Son sencillos de aplicar y provocan un gran estímulo en la planta.

Microorganismos y hongos de raíz

No son propiamente dicho fertilizantes (aunque en algunos casos están catalogados como tal) pero tienen la particularidad de proporcionar agua y nutrientes a las plantas. En otros casos específicos, también luchan contra enfermedades y ayudan a la planta a superar condiciones de estrés.

Es el caso conocido de hongos como micorrizas, trichodermas o bacterias solubilizadoras de fósforo, transformadoras de nitrógeno, etc.

Otros productos

Dentro de este grupo se engloban productos tecnológicos con funciones específicas y esenciales para ganar productividad y calidad en muchos cultivos del huerto.

Encontramos soluciones que luchan contra la salinidad del suelo, que son capaces de madurar un fruto o reducir su tamaño para facilitar la recolección. Por su complejidad, suelen utilizarse en agricultura profesional.

Fertilizar un huerto

Cómo fertilizar un huerto casero

Por último, comentamos algunas bases para fertilizar un huerto casero con éxito, comentando algunas soluciones interesantes para ello y el momento adecuado para su aplicación.

Para ello, vamos a dividirlo por las fases habituales de un cultivo:

Trasplante y desarrollo inicial

Suelen utilizarse aminoácidos y sustancias húmicas para mejorar el suelo y favorecer el desarrollo inicial de raíces. En las primeras semanas de trasplante apenas se aportan fertilizantes ya que es un periodo crítico de desarrollo donde las raíces necesitan establecerse.

  • Materia orgánica: 1-2 kg/m2 de huerto casero
  • Humus líquido o extracto húmico: 0,5-1 L/1000 m2.

Desarrollo de primeras flores o crecimiento antes de la entrada en producción

En este fase de multiplicación de hojas, brotes y tallos, se aportan fertilizantes inorgánicos u orgánicos apoyados con algunos estimulantes. Es habitual el aporte en mayor medida de nitrógeno y fósforo, para fomentar un buen desarrollo inicial de la planta.

En general, siempre es recomendable no jugar con uno o varios nutrientes solo, sino ampliar el balance de nutrientes acompañando estas fórmulas con micronutrientes.

  • Fertilizantes: relación NPK (Ca-Mg) 3-1-2 (2-1) con micronutrientes. Aportar 1-1,5 mS/cm de conductividad por encima del agua. Soluciones muy concentradas en nutrientes, 1 ml de fertilizante por litro de agua. Fertilizantes orgánicos a 4-5 ml/L.
  • Estimulantes: aminoácidos en riego (0,3-0,5 L/1000 m2) y de forma foliar (2-3 ml/L de agua) o concentrados de algas (2-3 ml/L).

Entrada en producción y plena producción

Cuando necesitamos formar más hoja (lechuga, espinaca, endibia, etc.) o frutos (pimiento, tomate, patata), el potasio empieza a ganar importancia, ya que interviene en la formación de proteínas y azúcares. El balance de nutrientes reduce la mantiene constante la concentración de nitrógeno y aumenta la del potasio, manteniendo de forma equilibrada los niveles de fósforo, calcio y magnesio.

Se sigue recomendando aportar de forma continua micronutrientes y algunos bioestimulantes puntuales como aminoácidos o algas marinas.

  • Fertilizantes: relación NPK (Ca-Mg) 2-1-3 (2-1) con micronutrientes.
  • Estimulantes: los anteriormente mencionados y si hay alta carga productiva, utilizar extractos húmicos o reforzar con materia orgánica el suelo.

Maduración final y precosecha

Para favorecer la mayor acumulación de materia seca en hojas y frutos, así como iniciar los procesos de maduración, cambio de color y creación de vitaminas y carbohidratos, el balance nutricional se inclina por aportar más potasio, reducir la carga de nitrógeno y controlar el aporte de agua.

En la maduración, nutrientes como el fósforo, potasio o boro son de extremada importancia para conseguir resultados productivos favorables.

  • Fertilizantes: NPK (Ca-Mg) 1-1-3 o 2-1-4 (1-0,5) con micronutrientes
  • Estimulantes: los anteriormente mencionados y si hay alta carga productiva, utilizar extractos húmicos o reforzar con materia orgánica el suelo.

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