El futuro de la marihuana medicinal

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Cada vez más se está abriendo un amplio abanico de posibilidades para combatir dolencias de la marihuana medicinal. En EEUU, los estados de Nevada, California y Massachusetts aprobaron en ley su uso, bajo supervisión médica.

Otros países como México, Portugal, Israel, Reino Unido, Dinamarca, Croacia y un largo etcétera siguen el mismo camino. Sin embargo, hay que diferenciar la marihuana medicinal de la relacionada con la de consumo como sustancia psicoactiva. Al menos moralmente.

La norma número 1 de un sistema sanitario adecuado es reducir, en el máximo posible, la situación de dolor. De ahí que se haya encontrado un elemento natural procedente de la planta, para aliviarlo, ya sea de forma temporal o crónica.

De hecho, los bancos de semillas y los distribuidores de producto, como Hortitec, cada vez ofrecen una mayor variedad genética que puede adaptarse a cada necesidad o dolencia.

En cualquier caso, lo que sí está claro que existen muchísimas referencias científicas y ensayos médicos donde garantizan los beneficios (y también perjuicios) del uso de la marihuana medicinal, bajo supervisión médica.

Esto ha hecho que, a nivel agronómico, haya un crecimiento en la especialización de este cultivo, pensando en una situación futura donde existan empresas privadas con contratos públicos dedicados a la producción de esta planta y su venta a la industria farmacéutica.

El negocio de la marihuana medicinal

Cultivo de marihuana medicinal

El negocio del cannabis medicinal está estimado en 50.000 millones de euros, según el Observatorio Español de Cannabis Medicial, por lo que aspira a convertirse en el pelotazo del siglo XXI.

Aunque en España, el uso lúdico y medicinal no está autorizado, estamos a la vanguardia en cuanto a investigación y técnicas de producción.

Lo interesante de esta planta es que se pueden obtener en un futuro variedades de marihuana medicinal con bajo contenido en THC (sustancia psicoactiva) y el CBD (no es psicoactivo, y ofrece multitud de propiedades medicinales interesantes).

Desde el departamento de Bioquímica en la Universidad Complutense de Madrid se busca realizar un mapa de las variedades para conocer los efectos secundarios, trazabilidad y realizar un futuro «vademecum» específico para cada paciente, a la carta.

Actualmente, hablamos de más de 120.000 personas en España que sufren esclerosis múltiple, ataques de epilepsia, cáncer en estadios avanzados o dolor crónico que se lo autoadministran sin supervisión médica (porque está prohibido) y eso es lo que hay que evitar.

Lo que sí está claro es que la marihuana medicinal ha venido para quedarse, y grandes corporaciones de la distribución de alimentación bebidas (Coca-Cola), tabaco (Philip Morris), fármacos, software, biotecnología e incluso casas de fertilizantes, quieren su trozo de pastel.

La ONU estima el número de consumidores habituales de marihuana en 200 millones, aunque solo hay registrados 75 millones de consumidores legales.

Por tanto, a nivel de agricultura, se abre un nuevo reto debido a que existe muy poca experiencia en este cultivo, a pesar de que lleva entre nosotros más de 4.000 años. Actualmente, existen más de 600 patentes relacionadas con el sector de la marihuana, que van desde factores de mejora de producción y  variedades, hasta sistemas de extracción, cosecha y conservación.

España cuenta con grandes extensiones de terreno para cultivar, por lo que harán falta profesionales de ingeniería agrónoma que controlen el proceso desde la plantación hasta la recolección, bajo los estándares médicos y legales que se impondrán.

Actualmente el país que más se está moviendo y agilizando en el mercado futuro de la marihuana medicinal es Canadá (la principal empresa es Canopy, con capitalización bursátil de más de 15.000 millones de euros). Sin embargo, no cuentan con superficie apropiada para su cultivo, debido a la temperatura y otros factores negativos para su cultivo.

El cultivo autorizado en España

Desde febrero del 2019, en España hay autorizadas 4 hectáreas (40.000 m2) de producción bajo supervisión legal. Están situadas en la Región de Murcia, Andalucía, Cataluña y la Comunidad Valenciana. Son zonas con mayor disposición a buenas temperaturas, inviernos más suaves y donde actualmente mayor superficie hay destinada a todo tipo de cultivos.

En España, el cultivo de Cannabis solo es válido con fines de investigación, científico o médico, y tiene que estar previamente aprobado por la Aemps (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios).

Los futuros retos agronómicos, cuando haya un súbito aumento de las superficies plantadas, será el de aumentar la producción por superficie plantada asegurando unos estándares altos de contenido en CBD (cannabidiol) altos, la sustancia activa sin efectos psicoactivos y que ofrece un gran abanico de posibilidades para controlar el dolor (inhibe la transmisión de señales nerviosas asociadas al dolor) y la inhibición del crecimiento de células cancerígenas.

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