¿Puede el humus de lombriz «quemar» las plantas?

Problemas humus de lombriz

El humus de lombriz es un componente altamente valorado en el mundo de la jardinería, conocido por su capacidad para mejorar la estructura del suelo, proporcionar nutrientes esenciales y estimular el crecimiento saludable de las plantas. Este material orgánico, producido por la digestión de la lombriz de tierra, es rico en nitrógeno, fósforo y potasio, elementos cruciales para el desarrollo vegetal. Sin embargo, como todo recurso natural, su uso requiere conocimiento y precaución.

En algunos casos, el humus de lombriz puede representar un problema para las plantas, especialmente si no se maneja correctamente. Por ejemplo, un humus no completamente descompuesto puede liberar compuestos orgánicos volátiles o patógenos que resultan dañinos para las raíces y el crecimiento general de las plantas. Este tipo de humus aún en proceso puede alterar el equilibrio del suelo, afectando negativamente la absorción de nutrientes y la salud del sistema radicular.

Otro aspecto a considerar es la alta conductividad eléctrica del humus de lombriz, que indica un alto nivel de sales solubles. Aunque cierta cantidad de sales es beneficiosa, un exceso puede ser perjudicial, provocando condiciones de estrés salino en las plantas. Esto se manifiesta en síntomas como marchitamiento, retraso en el crecimiento o incluso la muerte de la planta. Por lo tanto, es crucial comprender cómo y cuándo usar el humus de lombriz en la jardinería, y reconocer las señales de un producto de calidad inferior o mal manejado, para garantizar el bienestar de nuestras plantas y jardines.

En este artículo no queremos demonizar al humus de lombriz. Todo lo contrario, ya que es un grandísimo producto para aportar materia orgánica y nutrientes a nuestro suelo y plantas. Solo buscamos mencionar algunos casos donde una fuente orgánica como estiércol, compost o humus de lombriz podrían ocasionar un problema puntual a nuestras plantas.

En qué condiciones puede el humus de lombriz quemar las plantas

El humus de lombriz es un fertilizante orgánico que aporta numerosos beneficios a las plantas y mejora la calidad del suelo. No obstante, su uso en exceso podría tener algunos efectos negativos.

Proceso de descomposición sin finalizar

Solo en casos donde el humus de lombriz no haya finalizado su fase de mineralización y todavía haya alta presencia de nitrógeno amoniacal podría causar un problema a las plantas. Esto ocurre porque aun conserva temperaturas altas y el nitrógeno amoniacal se volatiliza (amoniaco). Este gas es altamente tóxico para las raíces y puede afectar al desarrollo de las plantas. Sin embargo, este problema es más común en humus de lombriz que contiene mezclas de estiércoles animales ás que en compost vegetal.

Un humus de lombriz perfectamente compostado debe tener los siguientes valores, más o menos de forma aproximada:

  1. Nitrógeno (N): El contenido de nitrógeno suele estar en el rango de 1-2%. El nitrógeno es esencial para el crecimiento de las plantas y la síntesis de proteínas.
  2. Fósforo (P): El humus de lombriz suele contener alrededor de 0,5-1% de fósforo. El fósforo es importante para el desarrollo de raíces y flores y para la transferencia de energía dentro de la planta.
  3. Potasio (K): Generalmente, el contenido de potasio es de aproximadamente 1-2%. El potasio es crucial para la regulación del agua y los nutrientes en las plantas.
  4. Calcio (Ca): A menudo se encuentra en concentraciones de 2-3%. El calcio es vital para la estructura de las paredes celulares y el desarrollo general de la planta.
  5. pH: El humus de lombriz perfectamente compostado suele tener un pH neutro o ligeramente alcalino, generalmente entre 6,5 y 8. Este rango de pH es ideal para la mayoría de las plantas y ayuda a mejorar la disponibilidad de nutrientes en el suelo.
  6. Conductividad Eléctrica (CE): La CE del humus de lombriz está generalmente en el rango bajo a moderado, indicando un equilibrio saludable de sales solubles. Los valores típicos suelen estar entre 0.5 y 2 dS/m. Una CE más alta podría indicar una concentración excesiva de sales, que podría ser perjudicial para las plantas.

Altas concentraciones

Aunque el humus de lombriz no quema las plantas en el sentido literal, su aplicación excesiva puede llevar a un desequilibrio en el suelo. Esto podría afectar negativamente a las plantas, haciéndolas más susceptibles a enfermedades e insectos.

Una cantidad recomendada para aplicar a un suelo dependiendo de la situación de nuestro jardín podría ser la siguiente:

Para Jardines y Huertos:

  • Al establecer un nuevo jardín o huerto, se puede aplicar una capa de humus de lombriz de aproximadamente 2 a 5 cm de espesor, lo que equivale a unos 20 a 50 kg por metro cuadrado. Esto se debe incorporar bien al suelo.
  • Para el mantenimiento de jardines ya establecidos, una aplicación de 10 a 20 kg por metro cuadrado anualmente suele ser suficiente. Esto ayuda a mantener la fertilidad del suelo y aporta nutrientes esenciales.

Para Macetas y Contenedores:

  • En macetas, una mezcla de aproximadamente 10-20% de humus de lombriz con el sustrato habitual es ideal. Por ejemplo, en una maceta con 10 litros de sustrato, se pueden mezclar 1 a 2 litros de humus de lombriz.

Para Árboles y Arbustos:

  • Al plantar árboles y arbustos, se puede mezclar humus de lombriz con la tierra de relleno en una proporción de aproximadamente 1:3 (humus:tierra). Para el mantenimiento, aplicar alrededor de 5 a 10 kg por metro cuadrado en el área de la raíz una vez al año es beneficioso.

Para Césped:

  • Para céspedes, una aplicación ligera de alrededor de 5 kg por metro cuadrado una o dos veces al año es suficiente para mejorar la salud y la apariencia del césped.

Procedencia desconocida

El humus de lombriz puede contener altos niveles de sales, metales pesados y otros elementos que podrían resultar tóxicos para las plantas si se usa en exceso. Algunos de estos minerales tóxicos para las plantas en pequeñas concentraciones pueden ser los siguientes.

  1. Níquel (Ni): En pequeñas cantidades es beneficioso, pero su acumulación puede ser tóxica, causando clorosis y necrosis en las hojas.
  2. Cadmio (Cd): No es esencial para las plantas y es altamente tóxico incluso en bajas concentraciones, pudiendo causar reducción en el crecimiento, clorosis y acumulación en los tejidos vegetales.
  3. Plomo (Pb): También es tóxico para las plantas, pudiendo inhibir el crecimiento, alterar la fotosíntesis y afectar la absorción y el metabolismo de agua y nutrientes.
  4. Mercurio (Hg): Extremadamente tóxico, puede causar clorosis, necrosis y disminución en la germinación y el crecimiento de las plantas.
  5. Arsénico (As): Su presencia en altas concentraciones es tóxica, provocando reducción del crecimiento, clorosis y muerte del tejido vegetal.

Para un uso seguro del humus de lombriz como abono, es importante garantizar que los niveles de estos microelementos y metales pesados estén dentro de los límites seguros y que el humus provenga de fuentes confiables donde se controle la calidad del producto. Además, es recomendable realizar análisis periódicos del humus para asegurarse de que su composición sea adecuada y segura para su aplicación en jardinería.

En definitiva, solo en casos muy aislados el humus de lombriz puede ocasionar un problema grave a las plantas. Generalmente, si la fuente de procedencia es conocida, es muy raro que contenga altas concentraciones de sales o metales pesados que lleguen a afectar a las plantas. Por otro lado, un humus de lombriz sin mineralizar es fácilmente identificable, huele mucho a amoniaco y está excesivamente fresco y húmedo, por lo que debemos de rechazarlo o dejar que finalice el proceso de formación.

Leer más: enriqueciendo el suelo: una mirada profunda al vermicompostaje.

Beneficios del humus de lombriz

  • Es rico en nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo, potasio y micronutrientes, lo que favorece el crecimiento y desarrollo de las plantas.
  • Mejora la estructura del suelo, aumentando su capacidad de retención de agua y nutrientes.
  • Contiene microorganismos beneficiosos que ayudan a descomponer la materia orgánica y liberar nutrientes, mejorando la salud del suelo.

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