Calcio para tomates: recomendaciones de empleo

El calcio es un macronutriente secundario esencial para la mayoría de plantas, pero aun más significativo para cultivos hortícolas de frutos, como el tomate o el pimiento.

El calcio para tomates debe aportarse desde prefloración, ya que actúa sobre un gran número de procesos en la planta, y no solo para dar consistencia a los frutos y evitar la conocida como podredumbre apical del tomate.

En este artículo te resumimos cuánto y cuando utilizar calcio para tomates.

Aporte de calcio en tomate

Según bibliografía, la producción de 100 t/ha de tomate necesita aproximadamente unos 175 kg/ha de calcio. A esta cifra hay que contar siempre con el calcio que aporta el agua de riego, que en muchos casos no es nada desdeñable.

El calcio y otros parámetros nutricionales en el agua se miden en meq/L, pero con esta sencilla tabla lo pasamos a kg/m3 de agua de riego.

Meq/LVolumen de riego (m3/ha)
10 m320 m330 m340 m3
10,20,40,60,8
30,61,21,82,4
61,22,43,64,8
91,83,65,47,2

Teniendo en cuenta que una hectárea de tomate puede consumir 5000 m3 en adelante para 10.000 plantas, para un agua con 6 meq/L propios de la zona sur de España, se aportan más de 600 kg de calcio.

Cantidad de calcio para tomates que hay que aportar

En términos generales y partiendo de una agua de calidad media, generalmente se aporta alrededor de 20 kg/ha de nitrato cálcico por riego, la forma más común y eficiente de aportar este elemento.

Si lo pasamos a menor escala, en litros, se aporta 0,5 g/L de nitrato cálcico. Lo pasamos a la siguiente tabla equivalente:

Litros de agua de riegogramos de nitrato cálcico
10,5 gramos
105 gramos
10050 gramos
1000500 gramos

Corrector de calcio para tomates

No existen muchas fuentes de calcio en comparación con las que hay para potasio u otros elementos, pero cada vez surgen formas más eficientes donde se añaden complejos, fitohormonas y surfactantes que mejoran su asimilación.

Y es que el calcio es uno de los elementos más complicados de introducir en la planta, y es que para su absorción necesita que haya agua fácilmente disponible para la planta, transpiración y raíces nuevas.

Algunas de las formas de calcio más utilizadas son las siguientes:

  • Nitrato de calcio: una de las formas más comunes utilizadas en agricultura, aportando un 27% CaO (óxido de calcio) y un 15,5% de nitrógeno nítrico.
  • Cloruro de calcio: no recomendable en casos donde el agua sea muy salina, ya que el cloro en altas concentraciones resulta perjudicial. Sin embargo su asimilación tanto en fertirrigación como por vía foliar es muy buena.
  • Calcio complejado: se protege el calcio con complejos orgánicos como acetato, gluconato o citrato, entre otros. Es interesante su aplicación foliar, ya que aumenta su asimilación por las hojas.

Las aplicaciones de calcio foliares solo están recomendadas en las primeras fases de desarrollo de la planta, en floración o en engorde inicial de frutos, ya que su asimilación es complicada y el transporte descendente (floema) es casi inexistente.

Por tanto, para cubrir las necesidades de calcio siempre se recomienda vía fertirrigación, de las raíces a la parte aérea, transportado mediante xilema.

En el caso de que se realicen aplicaciones de calcio foliar en tomate, recomendamos una cantidad de 500-1000 cc/hl (100 L de agua).

Uso de calcio para tomates

Función del calcio en el cultivo de tomate

Después de nitrógeno, fósforo y potasio, el calcio es el siguiente macroelemento en importancia. Este nutriente es clave en el cultivo de tomate para mantener la estructura celular y la estabilización de la membrana plasmática.

Es decir, es el pegamento y el escudo protector de las células para mantener las hojas y frutos fuertes y resistentes.

Además, el calcio mantiene el equilibrio de las sales en el «jugo celular» y, junto al potasio, regula la apertura y cierre de los estomas.

Síntomas de carencia de calcio

Hay 2 síntomas claros de carencia de calcio en una tomatera. El primer caso se ve en la cabeza de la planta, junto al ápice, donde se forman hojas nuevas. El segundo caso, mucho más evidente, es en los frutos, apareciendo una mancha marrón en la base o culo del tomate (podredumbre apical).

Síntomas en las hojas: el déficit de calcio aparece en la corona de la planta, donde las hojas se arrugan, formando bultos fáciles de detectar, con las puntas y los bordes mirando hacia abajo. Sólo sucede en las hojas nuevas.

Síntomas en los frutos: cuando no hay suministro adecuado de calcio a los frutos, la parte más lejana, la base del fruto se pudre. En cuestión de horas, se forma una mancha marrón oscura que poco a poco va pudriendo el fruto. Se conoce vulgarmente como peseta, podredumbre apical o blossom end rot.

Carencia de calcio en tomate
Fotografía: Chris Burnett – web: almanac

Artículos relacionados

Deja un comentario