cultivo y cuidados del chirimoyo

Manual de cultivo y cuidados del chirimoyo

El cultivo de chirimoyo resulta anecdótico para muchos, ya que estamos acostumbrados a ver la fruta perfectamente colocada en el supermercado pero podemos desconocer su sistema de cultivo.

Para aquellos aventureros a la producción de este fruto o que tengan unos cuantos árboles de chirimoyo en su huerto o jardín, este manual servirá de ayuda para conocer los principales cuidados y necesidades de Annona cherimolla, como se conoce científicamente a este árbol.

Andalucía, en España, es el primer productor mundial del chirimoyo, con aproximadamente 3.000 hectáreas en producción. Están localizadas en la zona costera de Granada y Málaga, generando más de 48 millones de euros. 

Cuidados del chirimoyo

Lo fundamental para desarrollar el cultivo del chirimoyo es aprender las necesidades de fertirrigación, cantidad de agua aportada y como adaptar el cultivo a la climatología de tu entorno.

A partir de aquí, tendríamos un largo camino hecho donde simplemente tendremos labores de mantenimiento y control de plagas y enfermedades.

Vamos a conocer los puntos más importantes del árbol chirimoyo y los cuidados necesarios.

características del cultivo del chirimoyo

Características del suelo

El factor menos importante del cultivo del chirimoyo es el suelo, al menos en comparación con la climatología. Se adapta a todo tipo de suelos donde existan buenas condiciones de drenaje.

El aporte de materia orgánica es casi obligatorio para aumentar la conservación de humedad en el suelo (que tan bien le sienta al cultivo del chirimoyo).

Cuidado con los suelos alcalinos pues ocasionan mala absorción de micronutrientes importantes como el hierro (clororis férrica), carencia de zinc y manganeso (muy popular en los cítricos) y otros elementos importantes.

En la mayoría de ocasiones, estos elementos deben ir protegidos en forma de quelato (EDDHA), especialmente en suelos donde el pH suele estar por encima de 8.

Climatología y tiempo

Las características de su cultivo hacen que este árbol encuentre su punto perfecto en los entornos subtropicales ligeramente húmedos. Como es sensible a temperaturas bajas y heladas, se suele cultivar en entornos costeros con temperaturas moderadas y muy equilibradas durante verano e invierno.

De ahí que la principal zona en producción de España sea la costa de Málaga y Granada.

Necesita una humedad ambiental superior al 65% para producir una floración y cuajado de frutos correcto. A partir de 35 ºC, sufre retraso en la producción y engorde de frutos, deteniendo su actividad metabólica. Lo mismo sucede en situaciones de frío.

Especialmente sensible es la etapa de floración, donde en ningún momento deben haber temperaturas muy bajas pues ocasionarán el aborto y caída de flores sin fecundar.

Aportes y cantidad de agua

necesidades del chirimoyo

El riego dependerá de las temperaturas, que irán en aumento según entra en producción el chirimoyo.

Pasamos de un estado inicial con 1 o 2 riegos por semana en primavera, hasta la fase de engorde cuando las temperaturas aumentan, donde realizamos 3 o 4 riegos a la semana.

En zonas calurosas, pueden aportarse hasta 5 o 6 riegos semanales, aunque habrá que controlar la cantidad de agua aportada para no provocar encharcamientos.

Suelen instalarse entre 4 y 6 goteros de 4 L/ha. Para mejorar la penetración del agua y optar por un bulbo completo, se sitúan 2 laterales portagoteros a ambos lados del chirimoyo.

Cuidado con aguas salinas ya que este cultivo es sensible a los excesos de sales, en cuyo caso habrá que moderar la fertirrigación aportada.

Nutrientes y fertirrigación

Es un cultivo exigente en cuanto a los aportes de potasio, ya que las extracciones por fruto (y su dulzor característico) son altas.

En la primera fase de desarrollo, suele aportarse una mezcla NPK alta en este primer elemento (nitrógeno), y más baja en potasio, que entrará en escena una vez se produzca el cuajado de frutos.

Mezclas de fertilizantes recomendadas para la fase vegetativa del cultivo:

NPK 11-5-6 o NPK 7-3-4.5. Aportar un mínimo de 2% de calcio en la nutrición, aunque deberá compararse con la cantidad de calcio (y magnesio) aportada en el agua de riego. Entre 500 y 1000 L/ha

A partir de cuajado y desarrollo inicial de fruto, optamos por reducir el aporte de nitrógeno y mantenerlo controlado. De esta manera permitimos una buena formación de fruto y división celular sin provocar un desarrollo anormal de la vegetación (tallos y hojas).

Mezclas de fertilizantes recomendadas para la fase productiva:

NPK 3-2-8 o NPK 2-4-10. Seguimos aportando algo de calcio en la solución pero a la mitad de concentración que en la fase inicial. Entre 1500 y 2000 L/ha

Cómo podar el chirimoyo

Las tareas de poda habituales en el resto de cultivos también se aplican en el árbol chirimoyo. Normalmente, la disposición se aplica a tener entre 3 o 4 ramas secundarias que parten del tronco principal.

A partir de aquí, todos los años se realiza la poda de formación, donde se eliminan ramas cruzadas, chupones que reducen la energía del cultivo y ramas que son poco productivas (ramas de madera).

La idea, para facilitar la recolección, es disponer un árbol de porte bajo (con un tronco principal inferior a 0,5 metros de alto). Esto también es útil para realizar la polinización.

Importancia de la polinización

polinización manual del chirimoyo

Una de las tareas más complicadas en el cultivo de chirimoyo es la de la polinización. Con ello se aumentan significativamente la producción y el rendimiento de la parcela.

Para cultivo en jardín, la producción que obtiene el cultivo es suficiente para una familia y amigos, pero cuando se buscan márgenes comerciales y buen rendimiento productivo es necesario acudir a la polinización manual.

La polinización del chirimoyo es complicada debido a que las flores, por la tarde, se encuentran en fase masculina, y por la mañana femenina. Este fenómeno se conoce como dicogamia. Por ello, la autopolinización es complicada y se suele dar en muy pocas ocasiones.

Curiosidades del chirimoyo

Su sabor es muy característico y tiene defensores y retractores. Es muy dulce y tiene valores de º Brix superiores a 20 en la mayoría de ocasiones.

Al comerlo, deja un ligero sabor ácido en el retrogusto. Su aporte vitamínico es alto, con grandes cantidades minerales de potasio, fósforo y calcio.

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