Cultivo y cuidados de Jacaranda mimosifolia 

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Cuando buscamos árboles de floración especial, tenemos que contar con uno de los árboles ornamentales de floración más espectacular, y es el caso de Jacaranda mimosifolia o como comúnmente se conoce, jacaranda.

El color violáceo de las flores, su forma y el gran número de inflorescencias que produce en un árbol de porte tan alto lo hace una elección especial para cualquier jardín, paseo o parque de ciudad. Aunque este árbol se cultiva en diferentes zonas de América del Sur, se ha adaptado perfectamente a las zonas más cálidas del continente europeo.

Para su cultivo en zonas más frías tienes que seguir las recomendaciones que ofrecemos, ya que el árbol jacaranda está adaptado a condiciones más tropicales, y las heladas fuertes pueden afectar a su desarrollo.

Esto y unos cuantos consejos más te ofrecemos en este artículo donde descubrimos el cultivo de jacaranda.

Características principales de Jacaranda mimosifolia 

La jacaranda (Jacaranda mimosifolia) es considerado un árbol de porte medio o alto, superando los 10 metros de altura en su estado adulto. De tronco fino, a veces constituido por dos ramas principales que nacen desde el suelo, suele disponer ramas más altas y ofrece buenas condiciones de sombra.

Sin embargo, su gran atractivo ornamental nace en una floración espectacular de color violáceo, nada común en muchos árboles de jardín. Y además, contando con que dicha floración permanece durante bastante tiempo en el árbol.

Sus hojas son bastante llamativas o, al menos, diferentes a lo habitual. Son bipinnadas, compuestas y de gran tamaño en conjunto, con un color verde y ligeramente amarillo. La floración se produce en primavera y se alarga durante todo el verano. Transcurrida esta, se forman los frutos que quedan envueltos en cápsulas fibrosas y de bajo peso con forma de castañuela.

Estos frutos suelen desarrollarse a partir de otoño, posterior a la floración, y permanecen en el árbol casi todo el año, salvo por la acción del viento que los haga caer.

Floración de jacaranda mimosifolia

Origen y curiosidades

Jacaranda mimosifolia es un árbol de hoja caduca (caducifolio) perteneciente a la familia Bignoniaceae. Esta familia de árboles y plantas es bastante particular, ya que abarca especies de flor atractiva y en forma de trompeta. De hecho, es conocida comúnmente como familia vides trompetas.

Su origen es Sudamericano, cultivado ampliamente como árbol ornamental en Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay y las zonas más cálidas de Argentina e Uruguay. Este gran atractivo le ha llevado a cruzar el charco y plantarse casi en toda la Península Ibérica, pero prefiriendo las zonas más cálidas e incluso ambientes costeros.

Toxicidad de la planta

Cuidado con la jacaranda, en especial en jardines con presencia de niños y animales y especies jóvenes donde puedan alcanzar sus ramas. Prácticamente todo el árbol, incluido flores y hojas es tóxica si se consume. 

Algunas personas sensibles pueden sufrir leves procesos alérgicos en la piel si entran en contacto con alguna parte del árbol, salvo el tronco.

Cuidados principales de la jacaranda 

Los factores más a tener en cuenta para el cultivo de Jacaranda mimosifolia prácticamente son climáticos. Es considerada una especie bastante resistente que acepta de buen grado la fertilización mineral.

Esto y controlando bien los riegos conseguiremos un árbol bien desarrollado y con una floración espectacular en pocos años desde su plantación.

Ubicación, temperatura e iluminación

Jacaranda mimosifolia prefiere cultivarse en zonas cálidas, con veranos calurosos pero con cierta humedad e inviernos fríos. Sin embargo, soporta heladas débiles, pero nunca en periodo de floración.

En los primeros años de vida se ubica en zona muy bien iluminada, e incluso con exposición plena al Sol. Cuando el árbol es adulto, su propia altura hace que pueda disponer de mayor iluminación, aunque ya no será un requisito tan importante.

Características del suelo

Jacaranda mimosifolia puede cultivarse en todo tipo de suelos, incluidos los de tipo alcalino. En ausencia de micronutrientes, como el hierro, sus hojas pueden mostrar un aspecto más clorótico y menos verde vivo, pero se puede corregir con quelatos de hierro que resisten el pH alto de este tipo de suelos.

Los suelos ideales son francos, frescos, mullidos y con cierta fertilidad. Es importante que puedan almacenar durante más tiempo el agua ya que sus raíces necesitan humedad constante durante su desarrollo.

Por ello, el empleo de materia orgánica alrededor del tronco e incorporada en otoño puede ayudar a formar un suelo más mullido, esponjoso y con mayor capacidad para retener la humedad.

Forma y tipo de riego

Los riegos deben ser moderados, especialmente cuando hemos plantado nuestra jacaranda en una zona con baja humedad ambiental. Viniendo de lo que hemos leído de las características del suelo, la frecuencia ideal de riego es aquella que permita mantener de forma continua la humedad o capacidad de campo en el suelo. Eso sí, nunca encharcando.

Una plan de riegos para Jacaranda mimosifolia puede ser el siguiente:

  • Riegos en primavera y verano: 3 a 4 riegos por semana y 6-8 L/árbol adulto y riego.
  • Riegos en otoño e invierno: 1 a 2 riegos por semana, de 4 -6 L/árbol adulto y riego.

Para su mantenimiento en el jardín, lo más fácil y práctico es la colocación de 1 o 2 emisores de goteros autocompensantes, utilizando los de 4 L/h de dosificación. 1 es suficiente, pero si colocas dos espaciados, estimulará mayor número de raíces y no las concentrará únicamente en la zona donde situamos el gotero.

Guía de fertilización

Con el aporte periódico de materia orgánica, a razón de 3 a 4 kg por árbol adulto y año en forma de mulching, será suficiente para mantener el suelo con la fertilidad adecuada. Sin embargo, si queremos favorecer un crecimiento rápido y darle más espectacularidad a la floración, podemos incorporar fertilizantes minerales.

Los más recomendados para este árbol, especialmente por la facilidad de su incorporación a principios de primavera, son los fertilizantes sólidos granulados. En este apartado puedes echarle un vistazo a la variedad disponible y elegir el más apropiado, aunque ten en cuenta que debe contener nitrógeno, fósforo y potasio y, en especial, micronutrientes para darle verdor a las hojas.

Frutos de jacaranda mimosifolia
Frutos de Jacaranda mimosifolia

Multiplicación

Jacaranda mimosifolia se puede multiplicar de forma relativamente sencilla a partir de sus semillas. Los frutos se obtienen y separan de la fibra una vez han madurado, a principios de invierno.

Las podemos plantar en macetas con mezcla de sustrato universal y fibra de coco, de forma que conservemos la humedad en todo momento hasta que veamos la plántula salir. Entierra las semillas con el sustrato previamente humedecido a 1 cm de profundidad. La ubicación ideal es en el exterior, protegido del Sol directo.

La semilla suele necesitar en torno a 1 mes para su germinación. Lo ideal es sembrarlas a final de invierno, de forma que la plántula saldrá cuando suban las temperaturas y se inicie la primavera.

Posibles plagas y enfermedades

Este árbol de espectacular floración es bastante rústico y resistente a plagas y enfermedades. En algunos casos puede tener pulgones, coincidiendo con la brotación de nuevos tallos, ubicándose estos insectos en esta parte para succionar la savia en las partes más jóvenes y frescas de la jaracaranda.

En condiciones de humedad alta y encharcamiento de suelo, pueden aparecer hongos o bacterias que causan podredumbre en la base del tronco, pero manteniendo un suelo adecuado y bien drenado es bastante infrecuente su aparición.

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