Cultivo y usos del tejo (Taxus baccata)

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El tejo es una de las grandes especies de árboles que vemos en los parques de nuestra ciudad y deseamos tener en nuestro jardín. Una especie del género Taxus de grades dimensiones que, con crecimiento lento, puede superar los 20 metros de altura.

En esta ficha de planta queremos analizar cómo es el cultivo del tejo y sus principales características, utilizado como árbol ornamental en muchos parques y jardines de las grandes ciudades del mundo. Con esta guía aprenderás a identificarlo, su taxonomía y los principales puntos para cultivarlo en tu jardín.

Características del árbol tejo

Como hemos comentado en la introducción, el tejo es un árbol histórico de grandes dimensiones. Su particular forma piramidal, la vejez de los árboles adultos y el magnífico aspecto ornamental  hace que sea plantado en multitud de zonas climáticamente diferentes.

Y es que el tejo común o tejo negro, la especie más conocida, cuyo nombre científico es Taxus baccata, es considerada una especie rústica y se adapta con facilidad a una gran variedad de ambientes.

El tejo es una especie extremadamente longeva, y por ello de crecimiento lento. Se han datado algunas especies en Europa con más de 1500 años de edad. Estos ejemplares los podemos ver con facilidad en muchos países europeos, especialmente en Francia y norte de Europa. Sin embargo, también crece en la zona norte del continente africano, como en Argelia o Marruecos.

En España, se pueden reconocer ejemplares de gran tamaño en las Islas Baleares, así como en las cordilleras Béticas, Sistema Central y los Pirineos. Sin embargo, el número de población de tejos ha ido disminuyendo lentamente con el paso de los años, debido a incendios o falta de reposición de ejemplares.

Taxonomía

  • Orden: Cupressales
  • Familia: Taxaceae
  • Género: Taxus
  • Especie: Taxus baccata

Nombres comunes asociados: tejo común, tejo negro

Transformaciones en función del clima

Una de las cosas más particulares que tiene el tejo común es su capacidad para cambiar de sexo en función de la climatología. Es decir, en condiciones más apropiadas para su cultivo, con temperaturas suaves y cálidas, los ejemplares macho cambian de sexo para facilitar la reproducción y dispersión de sus semillas, lo que garantiza la propagación y el desarrollo de la especie.

Toxicidad

Uno de los grandes handicap que tiene el tejo es que históricamente se ha asociado con un árbol venenoso. Esto se debe a que casi todas la partes de la planta (hojas, semillas y corteza), contienen, en mayor o menor grado, una sustancia tóxica conocida como taxina. Esta sustancia alcaloide tiene potencial cardiotóxico y es letal a una dosis 50-100 gramos de hojas

La taxina provoca la inhibición de los flujos de calcio y de sodio, necesarios para regular la presión arterial y el flujo cardiovascular. Su consumo era utilizado antiguamente por personas que querían quitarse la vida.

Variedades

Dentro de la variedad, existen subvariedades o pequeñas modificaciones genética que la hacen diferente, como las siguientes:

  • Taxus baccata ‘Standishii’
  • Taxus baccata ‘Fastigiata Aurea’
  • Taxus baccata ‘Hibernica’

Partes del tejo

Cuidados del tejo común

A pesar de su toxicidad, si nos encontramos en un ambiente fuera de peligro, donde no haya presencia de animales domésticos ni niños pequeños, puede cultivarse en el jardín. Las consideraciones iniciales es que es un árbol de crecimiento muy lento, aunque muy resistente, y prácticamente nos olvidaremos de cultivarlo.

Climatología

El tejo común crece actualmente en una gran variedad de ambientes. Por ejemplo, crece asiduamente en el cálido clima mediterráneo de las costas marroquíes, argelinas y mallorquinas, así como pasa el invierno en zonas absolutamente frías como los Pirineos o muchas zonas del norte de España.

Como requisito principal, le viene mucho mejor una zona con clima húmedo que aquellos ambientes extremadamente secos.  Puede cultivarse a pleno Sol o recibir sombra algunas horas del día por la presencia de otros cultivos.

Suelo

El tejo desarrollo un potente sistema radicular, con raíces engrosadas y una buena capacidad exploratoria. El género Taxus, en general, no demanda mucha agua, por lo que necesitamos un suelo seco, con buen drenaje y profundo.

Podemos cultivarlo en suelos ácidos o alcalinos, incluso con grandes contenidos de caliza.

Cuando lo cultivemos, para mejorar el trasplante podemos aportar alrededor de 5 kg de materia orgánica o compost al hoyo de plantación, mejorando las condiciones particulares del suelo y la despensa de nutrientes.

Riego

El tejo está acostumbrado a ambientes secos, como los de la zona mediterrána, y también crece en zonas con alta pluviometría. Garantizando un suelo con buen drenaje, las raíces pueden crecer sin problemas de encharcamiento.

Este árbol longevo soporta muy bien los periodos largos de sequía, dado que posee un sistema radicular muy desarrollado.

El riego en los primeros años debe estar enfocado a garantizar un suministro continuo de humedad, pero con baja frecuencia de aporte de agua.

En invierno o meses de lluvia, es recomendable no aportar agua. En verano y primavera, cuando las temperaturas empiezan a aumentar, podemos regar 1 a 2 veces por semana, máximo 10 litros para especies jóvenes en crecimiento.

Abonado

Esta especie no suele abonarse en estado adulto, pero podemos favorecer su crecimiento en los primeros años de vida, aportando abono sólido granulado en primavera, donde más actividad vegetativa hay.

La incorporación de materia orgánica o compost alrededor del tronco también es una operación recomendable, ya que además de aportar nutrientes, también favorece la mejora de la textura de suelo, conservación de humedad y desarrollo de microorganismos beneficiosos.

Multiplicación

En la mayoría de ocasiones, lo más fácil es adquirir un ejemplar de tejo joven y trasplantarlo en nuestro jardín. Sin embargo, existen varias operaciones de multiplicación, siendo la más conocida la división por estacas.

Las estaacs de tejo se producen en otoño, seleccionando varas de unos 20 cm de longitud, poco lignificadas (de años anteriores) pero que tenga madera viaje en la base. Su propagación se realiza en clima controlado, con una temperatura media de 15 ºC a 20 ºC.

La multiplicación también puede realizarse mediante semilla, pero tiene condiciones complicadas de letargo y germinación, y el crecimiento se reduce en los primeros años de vida. El proceso de tratamiento de la semilla requiere estratificación.

Poda

El tejo es un árbol que se adapta muy bien a la poda. En los primeros años de vida, puede someterse a este tipo de operación especialmente cuando se cultiva como árbol ornamental. En nuestro jardín, haremos las clásicas operaciones de mantenimiento, que consistirán en eliminar ramas muertas, excesivamente bajas o desviadas de su crecimiento habitual.

Esta operación la podemos hacer en otoño o antes de primavera.

Plagas y enfermedades

Es un árbol bastante resistente y tiene pocos insectos y hongos que le afecten.

A nivel de insectos, la plaga más común son las cochinillas, que también afectan a cipreses y pinos habitualmente. La más habitual es la cochinilla algodonosa, un insecto prácticamente inmóvil, con cuerpo algodonoso y que suele ubicarse en los tallos nuevos, chupando la savia y debilitando el árbol.

Las enfermedades más comunes están enfocadas a hongos de cuello que suelen aparecer en condiciones de excesiva humedad en el suelo.

Usos actuales

El tejo es una especie muy apreciada como ornamental. Sin embargo, dado que su crecimiento es extremadamente lento, sufre la sustitución por ejemplares «más vivos» como otras especies coníferas (tuya, ciprés, distintas variedades de pinos, cedros, etc.).

La población actual en España de tejos ha ido disminuyendo paulatinamente. El hecho de que sea una especie ornamental y ofrezca el problema de la toxicidad de casi todas la partes de la planta ha frenado a muchas familias a plantarlo.

Aunque en las últimas décadas es común ver el ciprés como una especie muy común en los cementerios, el tejo también ha sido una especie muy plantada en este tipo de ambientes, dado que se asociaba su crecimiento lento con la eternidad.

Su madera es considerada de gran utilidad. Ofrecía elasticidad apropiada para la ebanistería y fabricación de arcos en la antiguedad.

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