Cómo cuidar orquídeas en casa

Como cuidar una orquídea en casa 🥇

El mundo de las orquídeas es tan inmenso que resulta muy complicado definirlas todas en un solo artículo.  Hablamos de más de 25.000 especies dentro del grupo Orchidaceae, una de las más extensas del reino vegetal. A eso, también habría que sumarlos híbridos que se van creando ya que tienen mucho interés comercial (cerca de 60.000).

Nuestro objetivo es responder a la cuestión de cómo cuidar una orquídea en casa, ya que son bastante accesibles en mercados y tiendas especializadas, y se adaptan perfectamente como planta de interior.

Lo más importante de cara a los cuidados de las orquídeas es conocer cómo utilizar el mejor sustrato, la ubicación perfecta en casa, los riegos y la solución a problemas variopintos que pueden aparecer durante su crecimiento.

Cómo cuidar orquídeas en casa

A lo largo de este artículo vamos a ir ofreciendo respuestas sobre cómo cuidar orquídeas en ambiente interno, protegido de rayos solares que pueden quemar sus flores y en sitios bien iluminados.

Poder disfrutar de unas cuantas orquídeas de diferentes variedades es todo un lujo que podemos disfrutar y está al alcance de nuestra mano.

En general, la gente puede tener un concepto, a priori equivocado, de que su cultivo es bastante difícil y solo accesible para manos expertas. Sin embargo, cubriendo sus requisitos básicos, no ofrecen mayores quebraderos de cabeza.

Cuidados de las orquídeas

¿Cuándo florecen las orquídeas?

Con un cuidado perfecto, esta planta puede llegar a florecer varias veces por año.

Luz

Las necesidades de luz de las distintas especies de la familia Orchidaceae son altamente exigentes en iluminación, por lo que tendrás que buscar el sitio con más luz de la casa.

La luz es indispensable para conseguir una buena floración, y a menudo es la causa de problemas con ella que se intenta solucionar con aporte de fertilizantes y más agua.

Sin embargo, trata de alejarla de los rayos solares, ya que puede resecar excesivamente sus hojas carnosas y quemar las flores.

Temperatura

La temperatura del interior de casa es ideal para su perfecto crecimiento. El rango habitual está entre los 16 ºC y 25 ºC, siendo la temperatura idónea los 22 ºC.

Humedad

Las orquídeas son especies adaptadas a zonas tropicales y con alta humedad ambiental. Por ello, si en tu casa existe demasiada sequedad, tendrás que pulverizar con agua las hojas al menos 2 veces por semana.

El rango ideal de humedad relativa está comprendido entre los 65-80%

Tierra para orquídeas

A la hora de buscar el mejor sustrato para nuestras orquídeas, tenemos que conocer las necesidades básicas nutricionales de dicha planta.

Las casas fabricantes recomiendan un pH ligeramente ácido (entre 6,0 y 6,5), con gran cantidad de materia orgánica, que ayudará a almacenar agua en ella. Sin embargo, también favorecerá un correcto drenaje del agua sobrante.

La granulometría gruesa, cuando va mezclada con arena, favorece que dicho drenaje sea alto, pero compensa con la materia orgánica y retiene la humedad en los microporos.

A su vez, muchos de estos sustratos adaptados al cultivo de orquídeas suelen ir mezclados con fibra de coco, un material orgánico que retiene muy bien la humedad y tiene mucha porosidad, perfecto para el desarrollo de raíces.

Cómo regar una orquídea

Establecer una planificación con el riego es importante para saber cómo cuidar una orquídea, ya que la variable que más afecta a la planta.

Existen dos periodos claramente definidos a la hora de regar: con y sin producción de flores.

En etapa de crecimiento, regaremos 2 veces por semana, poca cantidad. Alrededor de 300 ml por maceta y planta.

Para estimular la floración, justo antes de la formación de la yema, debemos recortar ligeramente el aporte de agua, ya que estimula la formación y calidad de la flor. Regaremos 1 vez por semana, con la misma dosificación.

Es importante ir controlando con los dedos la humedad en el interior de sustrato, no en la zona superficial, que tiende a secarse mucho más rápido. Es un gran indicador de la frecuencia de riegos que debemos mantener.

Cómo trasplantar una orquídea

Cuidados y trasplante de orquídeas

Cada cierto tiempo es recomendable realizar el trasplante de la orquídea, cambiando el sustrato y aportándole nuevos nutrientes y más volumen de capacidad.

Los expertos recomiendan realizar el trasplante mínimo cada 2 años. De esta forma, se reponen las características naturales del sustrato nuevo.

La mejor época para realizar el trasplante de la orquídea es en primavera, cuando existe un fotoperiodo adecuado para que la planta pueda producir nuevas raíces.

Como las raíces de esta planta son aérea, son el mejor indicador para ver el tamaño que están ocupando y si es insuficiente.

Una vez realizado el trasplante, lo ideal es aportar un riego generoso para evitar la formación de espacios de aire, mejorar el asentamiento de la tierra y favorecer la producción de nuevas raíces, adaptadas al nuevo ambiente.

Una táctica recomendada es utilizar macetas transparentes, ya que permite que entre parte de los rayos solares y la luz y algunas raíces puedan hacer la fotosíntesis.

Abono para orquídea

Justo antes de la floración es recomendable aportar algunos nutrientes, ya que la mayoría de sustratos para orquídeas tienen una baja concentración de estos minerales).

Puedes elegir entre fertilizantes líquidos, que van mezclados en el agua de riego (siendo recomendable regar siempre con abono en etapa de floración), y granulados, que lentamente se van disolviendo con la humedad.

Un tipo no es mejor que otro. Simplemente, utiliza el que mejor se adapta a tus necesidades.

La relación ideal de NPK es de 2-1-3, aunque encontramos variaciones, como el NPK 16 + 9 + 20 (+30,8) con Azufre. Con estos valores, se consigue todos los nutrientes en cantidades equilibradas y prepara a la planta para una adecuada floración.

En general, podrás encontrar un gran abanico de fertilizantes para flores.

Leer más: 5 fertilizantes recomendados para tus orquídeas.

Reproducir orquideas

Las orquídeas están en continua producción de hijuelos, o como también se atribuye a las orquídeas, keikis (un vocablo hawaiano).

Esta reproducción no se produce en todas las especies de orquídeas, por lo que es importante saber la variedad específica que tenemos.

las orquídeas Dendrobium y Epidendrum producen multitud de «keikis» y, por tanto, son aptas para la reproducción a partir de ellas.

La forma de identificar dichos hijuelos es ver en las raíces aéreas la formación de nuevas plántulas semejantes a la madre.

Otra forma de reproducirlas con éxito es a partir del tallo floral.

Cuando la flor se marchite, con unas tijeras bien afiladas, cortamos dicho tallo justo debajo de la intersección donde salen las hojas.

Este tallo nuevo lo plantaremos en un sustrato con fibra de coco que deberá estar siempre humedecida.

Mantendremos humedad ambiental suficiente pulverizando varias veces a la semana con agua la parte aérea de la planta, hasta que consiga formar nuevas raíces.

Poda de orquídeas

Cuidados de orquídeas

La poda de las orquídeas consiste en eliminar las flores marchitas para estimula la producción de otras y regular el desarrollo de la planta.

Este mismo procedimiento lo haremos con hojas que se encuentran dañadas o afectadas.

Estos cortes deben ser naturales y solo en caso necesario, cuando sea conveniente quitar alguna parte de la planta.

Cuándo cortar las varas de las orquídeas

Las flores de las orquídeas crecen en una vara alargada que puede superar los 40 cm de altura. Una vez se ha completado la floración y ésta se marchita, tienes la opción de conservar dicha vara o eliminarla, cortándola desde pocos centímetros desde la base.

Ésta operación se lleva a cabo en post-floración, cuando las temperaturas comienzan a decaer, a principios de otoño.

Tipos de orquideas

Vamos a ver las principales clases de orquídeas que se conoce y sus diferentes grupos. El cuidado es muy parecido entre ellas pero existen infinidad de colores, formas y épocas de floración.

Orquídea Phalaenopsis

Es conocida como orquídea mariposa debido a que produce varias inflorescencias del mismo tallo. Sus flores son más pequeñas que otras especies (pero produce más), y tienen diferentes colores muy atractivos.

Sus orígenes pertenecen al sudeste asiático, donde existe mucha tradición por su cultivo.

Este grupo de orquídeas están adaptadas al cultivo en interior y destacan por su facilidad de propagación.

Orquídea Cattleya

La orquídea cattleya emite una flor muy grande (hasta 30 centímetros) de varios colores, donde destaca las versiones moradas y blanquecinas.

Es considerada como la «Reina de las Orquídeas», pero por tener más complicaciones en sus cuidados y la nueva aparición de híbridos más comerciales, ha quedado algo relegada frente a otras opciones.

Orquídea Dendrobium

Este grupo produce multitud de flores pero de tamaño pequeño (incluso más pequeño que las phalaenopsis). Este género agrupa más de 1500 especies parecidas entre sí pero con diferencias en cuanto a color y disposición floral.

Son muy comunes en el sudeste asíatico y varias islas del Pacífico. Requieren mucha humedad y temperatura constante, propia de ambientes tropicales.

Orquídea Cymbidium

Su origen es variopinto ya que se han encontrado muestras en África, Asia y Australia.

Su dificultad para cultivar es baja y tolera temperaturas algo más bajas que sus homónimas.

Otras especies de orquídeas bastante comunes para cultivar:

  • Paphiopedilum
  • Oncidium
  • Vanda
  • Odontoglossum

Problemas y soluciones

Plantas con hojas amarillas

Dado las variables que necesitamos para que la orquídea crezca sin problemas (humedad ambiental y en el sustrato, abonos para floración, trasplantes, etc.), puede ser que tengamos algún traspié con su cultivo y empecemos a ver hojas que se tornan amarillas o marrones, plagas que atacan a la planta o falta de floración.

Hojas amarillas

La clorosis en las hojas de las orquídeas es un síntoma frecuente de varias variables que tenemos facilidad para corregir.

Falta de luz

La falta de luz o el cultivo en espacios sombríos reduce la capacidad de la planta para realizar la fotosíntesis. En consecuencia, las hojas pierden su verdor natural y palidece. Además la floración también se retrasa.

Exceso de agua

Si tenemos algunas hojas cloróticas, debemos comprobar que el sustrato no esté excesivamente húmedo, ya que es un claro caso de clorosis por exceso de humedad.

En caso afirmativo, reduciremos los riegos a la mitad y dejaremos que el sustrato se seque durante unos días.

Falta de abonado

Una hoja completamente amarilla, generalizado en toda la planta es un claro síntoma de carencia de nitrógeno. Los excesos de humedad causan una reducción en la asimilación de este nutriente y provoca la clorosis habitual.

Debemos de corregir la carencia nutricional con el aporte de un completo NPK de rápida asimilación (mejor un fertilizante líquido) y esperar que se vaya corrigiendo lentamente.

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