Cómo cultivar y cuidar el ciprés de Leyland

El ciprés de Leyland (Cuprocyparis leylandii) es el resultado del cruce híbrido entre el ciprés de Monterrey (Cupressus macrocarpa ) y el falso ciprés de nootka (Chamaecyparis nootkatensis ). 

Esta conífera de hoja perenne es considerada una especie de crecimiento rápido (60 a 120 cm por año en las primeras etapas de crecimiento), generando un denso follaje, forma piramidal y corteza escamosa de color marrón rojizo. 

Por lo general, crece como un árbol de 20 a 30 metros altura salvo que sea podado como árbol de alineación o esté cultivado en macetas. 

Aunque es un árbol ornamental de gran atractivo, uno de sus mayores problemas es la sensibilidad a algunas enfermedades propias de coníferas, existiendo alternativas interesantes más resistentes.

La época de plantación ideal para este ciprés es en el otoño, antes de la llegada de las temperaturas gélidas de invierno.

Uso ornamental y vida útil

El ciprés de Leyland se desarrolla con una conífera ornamental con forma piramidal, formando ramas densas y pesadas y un follaje de tipo escamoso y plumoso.

Es una gran alternativa como especie aislada en el jardín, alcanzando grandes alturas, y también combina perfectamente con arbustos de hoja perenne y hoja ancha.

Su rápido crecimiento y la densidad de sus ramas le permiten ser una opción interesante cuando se busca un cortavientos, aceptando bien la poda para controlar su tamaño.

Vida útil: 20 a 25 años es una vida útil típica para el ciprés de Leyland, aunque algunos especímenes pueden vivir hasta 50 años.

Crecimiento cipres de Leyland

Principales variedades de ciprés de Leyland

La clasificación oficial del ciprés de Leyland ha variado en algunas ocasiones dado que existen diferencias de opinión en la consideración de su especie y origen. De hecho, algunas veces aparece listado como Cuprocyparis leylandii, Callitropsis  ×  leylandii, × Cupressocyparis leylandii o Cuprocyparis x leylandii. 

Fue en el 2019 cuando se clasificó con el nombre oficial en el ITIS (Sistema Integrado de Información Taxonómica) de Cuprocyparis leylandii.

Dentro de esta especie, existen algunos subtipos e híbridos que han ido apareciendo, con diferencias en su aspecto, color de hojas y tendencia de crecimiento. Algunas de las más importantes son las siguientes:

  • ‘Naylor’s Blue’: es reconocida por su atractivo follaje azul con aspecto grisáceo. Crece hasta 20 metros de alto y un también tiene un gran desarrollo horizontal. En invierno, sus hojas suelen tornar a tonalidades más grisáceas.
  • ‘Leighton Green’: posee un follaje oscuro de color verde que lo hace ideal para la decoración navideña. Presenta un aspecto más rudo y pesado en comparación con otros cultivares.
  • ‘Robinson’s Gold’: destaca por su follaje amarillo y se considera una de las mejores opciones de aspecto dorado.
  • ‘Silver Dust’: tiene una estructura de hoja similar a ‘Leighton Green’ pero con manchas blancas en el follaje.
  • ‘Castlewellan’: presenta una tendencia de crecimiento cónica. Su delicado follaje de encaje es una característica favorita. En invierno, el exterior del árbol torna a tonalidades doradas mientras que la parte interior permanece verde.
  • Emerald Isle: forma un follaje verde brillante y crece a menos altura que el resto de cultivares (hasta los 10 metros, aproximadamente), siendo perfecto para cultivo en macetas.

Guía de cuidados del ciprés de Leyland

Para un óptimo desarrollo, recomendamos plantar el ciprés de Leyland en un entorno ubicado a pleno Sol y en condiciones de suelo fértil, con riegos continuos. 

Suele plantarse como árbol solitario, con suficiente espacio en los alrededores, salvo que se cultive en forma de seto.

Éstos son los principales consejos de cultivo del ciprés de Leyland.

Necesidades de luz

Si bien el ciprés de Leyland se adapta a la mayoría de condiciones de luz, no tolera la sombra densa. Crece mejor en zonas bien iluminadas y con Sol directo frente a áreas parcialmente sombreadas.

Temperatura y humedad

Los cipreses de Leyland crecen mejor en las zonas ligeramente cálidas, con inviernos donde las temperaturas no descienden de los 0 ºC. Sin embargo, puede soportar temperaturas de hasta -8 ºC.

Sin embargo, los primeros años de vida conviene abrigarlo lo suficiente como para que no alcance nunca estas temperaturas. Especialmente porque es una de las coníferas de crecimiento más rápido y, por ello, algo más sensible a los cambios bruscos del entorno.

Recomendaciones de riego

Para ayudar a que sus raíces se desarrollen bien en los primeros años de vida, recomendamos regar el ciprés de Leyland con regularidad. En esta primera etapa es aconsejable riegos generosos y algo más espaciados. Conforme avance el cultivo y el árbol crezca, podemos regar con mayor frecuencia.

En los meses más cálidos, una especie adulta puede necesitar en torno a 40 o 50 litros de agua por semana en los meses más cálidos. En cambio, en invierno puedes reducir el riego a solo 1 o 2 veces por mes. 

El árbol tolera la sequía ocasional mucho mejor que el exceso de agua, ya que este tipo de coníferas son sensibles a las condiciones de alta humedad en tiempos prolongados. Recuerda que el mal de las coníferas es ocasionado por un hongo adaptados a condiciones húmedas.

Desarrollo cipres Leyland

Uso de fertilizantes

Si notas que tu ciprés de Leyland ha perdido su aspecto original y se encuentra decaído, puedes estimular su desarrollo con la aplicación de fertilizantes. Los de tipo granulado como el NPK 12-8-16 son los más recomendables por su facilidad de aplicación y por la relación de sus nutrientes.

Recomendamos aplicar entre 0,5 y 1 kg de fertilizante alrededor del tronco a inicios de primavera y reaplicar a mitad de verano. Si mezclas este abono con materia orgánica (4 o 5 kg aproximadamente), el resultado será mejor.

Propagación del ciprés de Leyland

Dado que esta conífera está considerado como un híbrido, las semillas producidas por el ciprés de Leyland serán estériles. Por lo tanto, el ciprés de Leyland se propaga mejor a partir de esquejes.

Algunos consejos con esta forma de propagar árboles son los siguientes:

  • A finales de invierno o principios de primavera, utiliza tijeras de podar limpias para recoger esquejes de madera nueva de entre 10 y 15 cm.
  • Aplica hormonas de enraizamiento sobre la parte inferior del tallo, y posteriormente planta el esqueje en una maceta con sustrato universal y humus de lombriz.
  • Mantén el sustrato ligeramente humedecido húmedo, regando poca cantidad pero con mucha frecuencia (cada 2 días aproximadamente).
  • La salida de nuevas raíces llevará alrededor de entre 1,5 y 2 meses, pero es recomendable mantener en la misma maceta u otra de mayor tamaño hasta la primavera siguiente, que estará listo para su trasplante al lugar definitivo.

Recomendaciones de poda

El ciprés de Leyland tiende a crecer mejor con un solo tronco central, por lo que es aconsejable eliminar cualquier rebrote que forme varios tallos principales.

Sin embargo, si quieres utilizar esta conífera como seto, para alineación, te interesará que crezca con varios tallos, para formar más densidad de follaje en la parte inferior.

Si quieres limitar su altura, se puede realizar, pero tendrás que controlarla desde los primeros años de vida, cuando el ciprés es aún joven. La poda de formación se realiza habitualmente en los meses de verano, principalmente en junio y julio.

Plagas, enfermedades y otros problemas

La frecuencia con la que el ciprés de Leyland puede ser atacado por plagas y enfermedades es lo que hace que muchos productores recomienden utilizar otro tipo de coníferas parecidas.

Esta planta se ve afectada por insectos foliares como el gusano y el taladro, que afecta a la parte aérea. Igualmente, en los meses calurosos y secos de verano también se puede ver afectado por diferentes tipos de ácaros, como la araña roja.

Sin embargo, su sensibilidad a la pudrición de raíces, causada principalmente por los hongos Phytophthora y Amillaria es lo que peor lleva este cultivo, especialmente en zonas húmedas y suelos arcillosos y pesados.

Tanto la pudrición de la raíz como la enfermedad del chancro son muy difíciles de curar, siendo recomendable utilizar Fosetil-Al o fosfito potásico.

Cuando detectes ramas completas de color marrón y parcialmente secas, lo más probable es que se trate del hongo Phytopthora. Actúa lo más rápido posible con la aplicación de fungicidas como los mencionados en el párrafo anterior.

En el caso de que tu ciprés de Leyland sufra estas características (amarronamiento o mal de las coníferas), puedes aplicar el siguiente fungicida.

Rebajas
Fungicida sistémico Aliette WG, ideal para cesped, coníferas y cítricos
  • Fungicida sistémico para césped y coníferas
  • Fungicida para tratamientos preventivos y curativos
  • Especifico para combatir los hongos causantes del marchitamiento del césped (fitophtora y pitium)
  • Su especial formulación le confiere un carácter único para combatir por vía foliar enfermedades de cuello, tronco y raíces de las plantas
  • Previene y cura el amarrona miento de las coníferas

Cultivo del ciprés de Leyland en macetas

El ciprés de Leyland es un árbol de crecimiento tan rápido que su cultivo en macetas no es muy común, aunque se pueda ver diferentes sitios.

Si prefieres plantarlo en macetas, utiliza un recipiente suficientemente grande y ancho, y con buenos orificios de drenaje, siendo común utilizar el plástico por la facilidad para perforar la base.

Llena el recipiente con una base de sustrato universal, pudiendo mejorar la mezcla con la incorporación a partes iguales de fibra de coco (mejora el drenaje y la salida de agua) y humus de lombriz (mejora la fertilidad).

Según su tamaño, es probable que necesites trasplantarlo cada año o cada 2 años, dependiendo del tamaño de la maceta. Por ello, es preferible partir de una maceta con suficiente volumen para reducir al mínimo esta operación.

Ten en cuenta que cuanto mayor espacio libre tengan sus raíces, el crecimiento de la parte aérea será más elevado.

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