La palmera de Canarias, cuyo nombre científico es Phoenix canariensis, es una de tantas grandes aportaciones que realiza las Islas Canarias a España y el resto del mundo. Es el símbolo natural del Archipiélago Canario y actualmente está distribuida a lo largo y ancho del mundo.
Sus características como uso ornamental en la creación de jardines xerófitos (aquellos que consumen bajos recursos hídricos), así como su resistencia y majestuosidad, hacen que la palmera canaria sea considerada como una de las mejores opciones dentro de las palmáceas o Arecáceas.
En este artículo queremos profundizar en las mejores características que nos ofrece el género Phoenix, donde también encontramos la conocida Phoenix dactylifera y sus frutos, muy parecida en aspecto pero con facilidad de diferenciación viendo algunos detalles principales.
Características de la palmera canaria (Phoenix canariensis)
La palma canaria es considerada como una especie de gran tamaño, pudiendo con el paso de los años superar los 10 metros de altura. En general, muchas plantas describen por su genética una gran altura pero escaso grosor, o bien todo lo contrario, y es algo que en principio es complejo de controlar.
Sólo hay que ver paseos marítimos llenos de Phoenix canariensis, para darnos cuenta de que existe mucha diversidad dentro de la misma especie.
Aspecto físico
Las hojas de esta palmera son alargadas, de tipo pinnado, y cuenta con alargadas pinchas que dificultan enormemente su poda. Según evoluciona la palmera y adquiere grandes alturas, la forma de sus hojas dispuestas sobre el tronco forman una circuferencia muy valorada ornamentalmente, aunque esto depende del tipo de poda que se realice.
| Parte | Descripción |
|---|---|
| Raíces | Sistema radicular fibroso, se extiende horizontalmente y no penetra profundamente en el suelo. |
| Tronco | Erecto, cilíndrico, cubierto de cicatrices foliares de las hojas caídas, también conocido como estípite. |
| Hojas | Pinnadas o palmadas, grandes, arqueadas, con un pecíolo alargado, conocido como fronda. |
| Coroa | Conjunto de hojas que se encuentran en la parte superior del tronco, formando una corona. |
| Inflorescencia | Ramilletes de flores que nacen entre las hojas o en la base de las hojas superiores. |
| Flores | Pequeñas, de colores blanco, crema o amarillo, unisexuales o bisexuales, dispuestas en racimos. |
| Fruto | Baya o drupa, a menudo comestible, que contiene una semilla dura, como los dátiles. |
| Semillas | Endospermo duro, a menudo con un embrión pequeño, rodeado por una capa fibrosa o carnosa. |
Taxonomía
| Categoría | Nombre |
|---|---|
| Orden | Arecales |
| Familia | Arecaceae |
| Género | Phoenix |
| Especie | Phoenix canariensis |
Nombres comunes: palmera canaria, palma fénix, palma dátil de las Canarias, palma támbara.
Origen y distribución
La palmera Phoenix canariensis, tiene su origen en las Islas Canarias, un archipiélago situado en el Océano Atlántico, al noroeste de África. En su hábitat natural, esta palmera se encuentra en barrancos, laderas y áreas cercanas a la costa de las islas.
En cuanto a su distribución, la palmera canaria es ampliamente cultivada en regiones subtropicales y templadas de todo el mundo. Se puede encontrar en el área del Mediterráneo, California, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, y partes de América del Sur. Su capacidad para adaptarse a diversos climas ha permitido que esta especie se disperse ampliamente fuera de su área de origen.
Crecimiento de Phoenix canariensis
La palmera Phoenix describe, en general, un crecimiento lento, aunque depende enormemente de los recursos que se den en el suelo. Generalmente, tarda muchos años en alcanzar los 5 metros de altura, momento a partir del cual empieza a valorarse enormemente como planta ornamental.
En algunos casos, esta especie puede adaptarse al crecimiento en maceta, pero generalmente tendremos que realizar trasplantes cada 2 años debido a la fuerza de crecimiento y a la longitud de sus raíces.

Cuidados de Phoenis canariensis
Climatología
En general, tenemos el concepto de que las palmáceas y muchas de las especies pertenecientes al género Arecaceae están adaptadas a terrenos desérticos, con escasas precipitaciones y climas cálidos.
Prácticamente es así, aunque dada la rusticidad que tienen este tipo de palmeras, pueden adaptarse a entornos fríos, ofreciendo muy buena resistencia incluso en situaciones de heladas intensas.
Temperatura
Phoenix canariensis prospera mejor en regiones con climas subtropicales y templados. Aquí están los rangos de temperatura ideales para su crecimiento. Puede tolerar temperaturas mínimas de aproximadamente -6 a -8 °C durante cortos periodos. Sin embargo, temperaturas más bajas pueden dañar las hojas y afectar el crecimiento.
Para un crecimiento óptimo, la temperatura debe estar entre 15 y 25 °C . Estas condiciones permiten un desarrollo saludable de la palmera.
Iluminación
Requieren grandes dosis de luz y prefieren zonas con humedad relativa baja. Soportan niveles de salinidad altos, incluidas las brisas, de ahí que sea una de las principales opciones a considerar en la decoración de zonas costeras y paseos marítimos.
Humedad ambiental
Esta palmera prefiere un ambiente con niveles de humedad moderados. Idealmente, la humedad relativa del aire debe estar entre 50% y 70%.
Cómo plantar una palmera canaria
La palmera canaria (Phoenix canariensis) es una especie todoterreno y con un gran poder de supervivencia. Tal es así que es normal ver hijuelos en el entorno del tronco principal, los cuales podemos cogerlos y trasplantarlos.
Nosotros recomendamos escoger el hijo de mayor vigor cada año, y con ayuda de una azada quitarlo de la tierra sin dañar las raíces (esto es muy importante). Una vez tengamos el hijuelo con las raíces desnudas, podremos trasplantarlo a cualquier sitio.
Nuestro consejo es hacerlo en una maceta hasta que empiece a tener varias hojas verdaderas, momento a partir del cual podremos trasplantarlo a la parte del jardín que nos interese.
Tipo de suelo recomendado
A nivel de sustrato y tipo de tierra, prefieren los suelos ricos en arena y con muy bien drenaje. Sin embargo, dada la fortaleza de sus raíces, pueden tolerar durante tiempos escasos encharcamientos de lluvias torrenciales.
Los suelos con materia orgánica resultan muy positivos, aunque sea algo que Phoenix canariensis no disfrute en la gran mayoría de jardines y parques donde crece.
No es común la aplicación de fertilizantes, aunque responde muy bien al aporte de nitrógeno en la época de mayor brotación (posterior al invierno). En suelos muy calizos y con pH alto, puede mostrar clorosis de hierro y otros micronutrientes que se mueven en entornos ácidos, por lo que puede requerir la corrección con un quelato de hierro EDDHA.
Palmera canaria en maceta
En muchos sitios, especialmente en los primeros años de desarrollo, podemos ver a la palmera de Canarias crecer en recipientes y macetas.
De hecho, cuando realizamos el trasplante de los hijos que más tarde comentaremos, suele ser apropiado dejarlos crecer durante un tiempo en un sustrato controlado como es el de una maceta. Así manejaremos mejor la fertilización y el riego, hasta su trasplante definitivo.
El principal problema, cuando van haciéndose más grandes, es que sus raíces son muy potentes y exploratorias, y ganan terreno rapidamente si hay humedad y nutrientes. Debido a esto, requiere trasplantes continuos.
Necesidades de agua y nutrientes
Habitualmente, las palmeras tienen una menor necesidad hídrica que cualquier otro árbol de su envergadura, y en este caso se cumple la teoría a la perfección. Las necesidades de agua de Phoenix canariensis son bajas y puede crecer perfectamente con el agua de lluvia, incluso en zonas desérticas.
Sin embargo, si la cultivamos en el jardín, lo correcto sería aportar agua con cierta frecuencia para mantener la turgencia adecuada en sus hojas y permitir un crecimiento vertical adecuado. Si colocamos un emisor de goteo por árbol (recomendamos uno de 4 L/h), es recomendable aportar agua 1 o máximo 2 veces a la semana en el periodo cálido (60 a 90 minutos de riego), y en invierno, 1 riego cada 20 días o cortar por completo los riegos.
En cuanto al aporte de fertilizantes, recomendamos 1 vez por año, a inicio de primavera, aportar sobre la base del tronco materia orgánica animal (cualquier tipo de estiércol) o vegetal (compost), a razón de 4 a 8 kg por palmera. Si está en periodo de crecimiento y la planta es joven, también se puede aportar un cóctel de nutrientes y micronutrientes variado, por ejemplo, con el siguiente fertilizante:
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Se recomienda aportar 100-200 gramos por palmera en el periodo de máximo crecimiento vegetativo, a final es de invierno, esperando que lentamente se vayan liberando los gránulos durante todo el verano.
Multiplicación
Como hemos comentado antes, Phoenix canariensis suele producir hijuelos que crecen con fuerza y en muy poco tiempo alrededor del tallo. Éstos hijos no están unidos mediante rizoma a la planta madre, por lo que podemos cogerlos (con cuidado de no dañar sus raíces) y trasplantarlos a donde queramos.
Dada la gran producción de hijos de las palmas Phoenix, podremos tener varios ejemplares por año que crecerán perfectamente casi en cualquier entorno.
Semillas de Phoenix canariensis
Dada la facilidad de trasplante de los hijos de la palmera canaria, no resulta interesante buscar otros medios de reproducción. En cualquier caso, también tenemos disponible la opción de germinar sus semillas. Su tamaño es parecido, aunque más grande, al de los granos de café, y necesitamos humedecerlas durante mínimo 1 semana para realizar su estratificación.
Recolección de semillas:
Época de Cosecha: las semillas de la palmera canaria se recolectan en otoño, cuando los frutos (dátiles) han madurado completamente. Esto generalmente ocurre entre los meses de octubre y noviembre.
Identificación de la madurez: los frutos maduros cambian de color a un tono naranja oscuro o marrón y se ablandan. Este es el momento ideal para recogerlos.
Recolección: recoge los frutos directamente de la palmera o del suelo si han caído naturalmente.
Extracción de semillas:
Remueve la pulpa de los frutos para obtener las semillas. Puedes remojar los frutos en agua durante unos días para facilitar la eliminación de la pulpa. Lava las semillas con agua para eliminar cualquier resto de pulpa. Deja secar las semillas en un lugar sombreado y bien ventilado durante unos días.
Germinación:
Las semillas de Phoenix canariensis tienen una cubierta dura y pueden beneficiarse de un tratamiento previo. Remoja las semillas en agua tibia durante 24 a 48 horas antes de plantarlas. Opcionalmente, puedes escarificar ligeramente las semillas (raspando la superficie con una lija) para acelerar la germinación.
Siembra:
Prepara una mezcla de sustrato bien drenado, como una combinación de arena y turba. Planta las semillas a una profundidad de aproximadamente 2-3 cm en el sustrato. Riega el sustrato para mantenerlo húmedo pero no empapado. La parte donde lleva la ranura de la semilla es la que se sembrará boca abajo en el sustrato, manteniendo una humedad constante hasta que salgan sus primeras raíces.
La germinación puede tardar entre 1 a 3 meses, dependiendo de las condiciones ambientales y de la calidad de las semillas.
Cómo realizar la poda de esta palmera
La poda de palmeras quizá sea una de las tareas más sencillas de recorte de tallos y hojas en el mundo de la botánica. Simplemente, y con ayuda de un serrucho, tendremos que eliminar las hojas cortando desde la base del tronco, quitando aquellas que están excesivamente abiertas, partidas o con cualquier otra deformación.
Simplemente tendremos que evitar que haya un corte por debajo de otro, manteniendo el «anillo circular» a la misma medida.
Plagas y enfermedades observadas
Plagas
| Patógeno | Nombre |
|---|---|
| Aleurodicus dispersus | Mosca blanca algodonosa |
| Aspidiotus nerii | Cochinilla blanca |
| Chrysomphalus dictyospermi | Lapilla roja, piojo rojo |
| Coccotrypes dactyliperda | Escolítidos de las semillas de palmeras |
| Diocalandra frumenti | Picudo de las cuatro manchas del cocotero |
| Dysmicoccus grassi | Cochinilla algodonosa |
| Fiorinia fioriniae | Lapilla alargada |
| Getulaspis canariensis | Cochinilla canaria |
| Ischnaspis longirostris | Serpeta fina |
| Lecanoideus floccissimus | Mosca blanca |
| Opogona sacchari | El taladro de la palmera |
| Oryctes nasicornis | Escarabajo rinoceronte |
| Phoenicococcus marlatti | Cochinilla roja de la palmera datilera |
| Pinnaspis aspidistrae | Cochinilla de los helechos |
| Rhynchophorus ferrugineus | Picudo rojo de las palmeras |
Enfermedades:
| Patógeno | Nombre |
|---|---|
| Fusarium oxysporum | Bayud – Marchitez |
| Helmintosporium | Helmintosporium |
| Gliocadium vermoesenii | Podredumbre rosa |
| Graphiola phoenicis | Falsa Roya |
| Pestalotiopsis palmarum | Mancha foliar |
| Intervienen varios hongos | Síndrome de la disfunción de las hojas |
| Thielaviopsis paradoxa y Ceratocystis paradoxa | Exudado del tallo y podredumbre negra del corazón |
Leer más: guía de enfermedades de las palmeras
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Ingeniero agrónomo con experiencia en nutrición y fisiología vegetal
Inmerso en el mundo web desde 2012 y realizando actividad laboral como ingeniero agrónomo en el sector de la nutrición vegetal. A través de esta página web, busco inspirar y capacitar a los entusiastas de la agricultura y la jardinería con consejos basados en ciencia, innovación y desarrollo.







