recomendaciones de la poda del limonero

Cómo realizar la poda del limonero

Las labores culturales relacionadas con la poda son una herramienta indispensable para controlar el desarrollo y producción de cualquier cultivo.

Hemos visto las técnicas de poda en el cerezo e incluso en plantas ornamentales no leñosas, y ahora toca el turno de evaluar la importancia de la poda del limonero y otros cítricos para conseguir un crecimiento óptimo de nuestro cultivo.

¿Cuándo tengo que realizar la poda del limonero?

Tan importante es realizar correctamente los cortes de ramas y configurar el diseño final como hacerlo en el momento adecuado.

No hacerlo así supone daños que pueden acabar con la vida del árbol.

La importancia de esto radica en no realizar cortes o heridas en el limonero en momentos de frío o humedad intensa.

Simplemente porque esto condiciona enormemente la falta de cicatrización y la entrada de hongos y bacterias.

Por ello, aunque en zonas más cálidas tenemos más margen para hacerlo, en climas fríos tenemos una limitación de tiempo que debemos cumplir a rajatabla.

No vamos a hablar de meses de frío en cada zona, ya que tú conoces perfectamente tu climatología.

Por tanto, la poda de limonero se iniciará justo después de la recolección, en momentos donde no haya riesgo de heladas.

Ventajas de la poda del limonero

efectos de la poda del limonero

Podemos numerar diversas ventajas que tiene la poda del limonero. Aunque también hay una corriente de dejar crecer de forma natural las ramas y tallos de los cítricos, lo cierto es que podemos disfrutar de estos beneficios al hacerlo correctamente.

Ventajas económicas

El control de crecimiento y redirección del desarrollo de ramas permite facilitar las tareas y labores en el cultivo de limonero.

La poda de limonero garantiza una mayor eficiencia en los tratamientos foliares (nutricionales y fitosanitarios) y una recolección manual a menor coste.

Equilibrio del limonero

El flujo de savia ascendente, procedente del agua y los nutrientes que asimila mediante las raíces, debe distribuirse de forma equitativa en todas las ramas.

Cuanto mayor número de ramas, incluyendo en este caso aquellas débiles, torcidas o deterioradas, el flujo de savia disminuye y los recursos no se optimizan de manera deseada.

Mejora de la iluminación

Indudablemente, la guía de los tallos para un equilibrio en su desarrollo garantiza una buena entrada de luz en todas las hojas y frutos.

Sin lugar a duda, la acción con efecto madurador más importante es la iluminación, muy por encima de los efectos de engorde y acumulación de azúcares que ofrece el abonado rico en potasio.

Tener una entrada homogénea de luz en todas las partes del limonero y todos los frutos garantiza un engorde y una coloración adecuada de todos los limones.

Ventajas estructurales

Dependiendo del grosor de las ramas que tenga el limonero, podrá soportar la producción o el cuajado de diferentes frutos en ella.

Aquellas ramas débiles que han crecido de forma desviada o entrecruzadas, difícilmente podrán sostener más de 3 o 4 limones en fase de engorde, lo que conlleva un rajado y rotura de tallos y posible entrada de enfermedades.

Poda del limonero de formación

Esta poda del limonero sólo es aplicable en los primeros años de desarrollo de la planta, motivo por el cual es imprescindible guiar su crecimiento y permitir el máximo desarrollo de madera con el mínimo gasto energético.

Sobre el tallo principal, se desarrollarán de 4 a 6 ramas (primarias) que se distribuirán de manera uniforme a lo largo de él.

Mantendremos una brotación por yema, siendo la primera de una longitud de entre 35 y 40 cm.

La segunda brotación, con una longitud de entre 50 y 60 cm, tendrá una o 2 ramas secundarias de la primaria.

En la tercera brotación, de 60 a 70 cm, se desarrollará 1 o 2 ramas secundarias.

Estas 3 brotaciones tendrán lugar entre 2 años y 2 años y medio. Como las ramas son fibrosas y poco lignificadas, podremos realizar esta primera poda del limonero con tijeras.

Poda del limonero de mantenimiento

Sin duda, transcurridos los 2 o 3 primeros años, cuando el limonero empieza la producción de los primeros frutos, es la poda más importante, ya que condicionará la producción futura.

El objetivo es realizar una poda de limpieza, eliminando tallos y ramas que se encuentren débiles, enfermas o cruzadas, de forma que se optimiza la distribución de los frutos a lo largo de los diferentes brotes.

Poda de rejuvenecimiento

Para variedades altamente productivas pero con una larga etapa de crecimiento, la poda del limonero de rejuvenecimiento busca alargar su etapa de producción, facilitando la aparición de brotes nuevos, sanos y jóvenes.

Para ello, se realizan cortes en ramas de gran diámetro (cuando en las podas anteriores no era recomendable hacerlo, por las repercusiones que tiene), por encima de la cruz del árbol (tallo principal y cruce con las ramas secundarias).

Al eliminar parte de los tallos viejos, se estimula la salida de yemas nuevas, la mayoría de ellas de madera, pero que generarán futuras yemas fructíferas para producción de frutos.

Hay un pero en este procedimiento, y es que la poda es tan profunda que exige una pérdida de producción en los años venideros pero una ganancia en los futuros.

Sin duda alguna, los tallos tienen tanto diámetro que son necesarios herramientas de poda como serruchos o sierras eléctricas, incluyendo masilla de cicatrización para evitar la propagación de enfermedades.

Poda de cítricos según intensidad

como realizar la poda del limonero

Intensidad leve (poda 10% de la vegetación)

Esta poda del limonero se realiza en árboles con buen desarrollo y formación de nuevos tallos, la intensidad de la poda de limonero será ligera.

Simplemente consistirá en eliminar tallos cruzados o chupones, regulando la producción en variedades de cítricos que sufran de vecería.

Intensidad normal (poda del 20% de la vegetación)

Árboles de desarrollo normal, eliminando el 20% del desarrollo de ramas afectadas o que no siguen el patrón de desarrollo normal.

Con ello se consigue un buen equilibrio entre ramas viejas y de nueva formación.

Intensidad moderada (poda del 30% de la vegetación)

Esta poda del limonero está ideada para variedades con altibajos en la producción según campañas o cuando se busca una renovación de la copa.

Intensidad fuerte (renovación del 50% del limonero)

Ya sea buscando el injerto para cambiar la variedad de limonero (respetando el patrón) o para una renovación intensiva, en esta poda del limonero se elimina hasta prácticamente el 50% de la producción.

En esta poda, se esperan pérdidas en el promedio de la recolección en las siguientes 2 o 3 campañas, pero aumentos a partir de la 3ª.

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